Pregunta: ¿La persona que fallece sin dejar hijos varones, pueden sus hijas pronunciar el Kadish en su memoria?
Respuesta: El recitado del Kaddish supone un gran mérito para el alma del padre o la madre fallecidos, pues si, D-os no lo permita, deben recibir algún castigo celestial la lectura del Kaddish tiene la propiedad de alivianarlo e incluso en ocasiones hasta anular el mal decreto definitivamente. Asimismo si se hubiese decretado que dicha alma debe ingresar en el gan den-paraíso- el kaddish se halla en condiciones de elevar más aún el alma del difunto, para conducirla a lugares de altísima santidad. Por lo tanto, es una sagrada obligación tratar de averiguar si aquellas personas que fallecieron sin hijos pueden ameritar un Kaddish pronunciado por sus hijas.
Obviamente no existe ninguna posibilidad que las hijas reciten el Kaddish en presencia de diez mujeres judías, pues, como es sabido, el Kaddish pertenece al grupo de recitados denominados “debarím shebakedusha” –cuestiones de alta santidad- que pueden ser recitadas exclusivamente si se cuenta con un minian –quórum- de diez hombres judíos. Lo mismo rige para la pronunciación de Bareju Et H´ Hameboraj. Por lo tanto, la pregunta en cuestión debe formularse en el caso que la mujer desee pronunciar el Kaddish en presencia de diez hombres judíos ¿existe alguna restricción al respecto o no?
Una de las grandes autoridades rabínicas de las últimas generaciones, el autor de la obra Shebut Yaacob, escribe al respecto en dicha obra y dice que de hecho la pronunciación del Kaddish puede ser realizada también por las mujeres, pues seguramente dicho recitado promueve un gran mérito para el alma del difunto. Sin embargo, agrega, no se debe autorizar a las mujeres a pronunciar el Kaddish en la sinagoga sino exclusivamente si se reúne un minian de hombres en su casa y se estudia Torá o se lleva a cabo la Tefilá,y entonces podrán pronunciar el kaddish en mérito al alma del padre fallecido.
El gran erudito, autor de la obra Teshuba Meahaba, escribe que en la ciudad de Amsterdam se presentó esta situación –un hombre falleció sin hijos varones- y sus hijas pronunciaban el Kaddish en su honor (del texto de dicha responsa se infiere que incluso lo pronunciaban en la sinagoga) y los rabinos de la ciudad no les impidieron hacerlo. El erudito autor de la obra Havot Yair –Rabí Yair Bajraj z”l- escribe en sus responsas que en realidad la pronunciación del Kaddish puede ser realizada también por las mujeres, lo cual obviamente debe conllevar un gran mérito y descanso al alma del fallecido, pues se trata de su hija. De todas formas, escribe, no se debe autorizar este proceder, que las mujeres reciten el Kaddish, pues este tipo de innovaciones puede llevar a severas distorsiones en la halajá, como observamos que ocurrió en los comienzos del movimiento reformista, comenzaron a realizar cambios que no se oponían estrictamente a la Halajá, y finalmente terminaron destruyendo los principios más importantes de la fe judía. Por ello, escribe dicho rabino, no se debe autorizar la pronunciación del Kaddish por medio de las mujeres.
La citada obra Teshuba Meahaba acota que observó en la ciudad de Praga una costumbre muy apropiada y es que se reunían en los sectores femeninos de la sinagoga ancianos y ancianas y recitaban Salmos en las mañanas después de la Tefilá de Shahrit, y tras culminar la lectura de los Salmos las mujeres huérfanas pronunciaban allí el Kaddish. Sin embargo no lo hacían en la Sinagoga principal donde este proceder no era aceptado.
Concluimos de lo escrito en la obra Teshuba Meahaba, que según la halajá no se debe permitir el recitado del Kaddish a las mujeres en la sinagoga, ya que esta práctica puede desvirtuarse y conducir a graves distorsiones en la halajá, por ello los sabios no aceptaron este proceder. Sin embargo en otros lugares, por ejemplo en las casas u otros recintos en los que se reúnen para el estudio de la Torá o la lectura de los Tehilim –Salmos- se puede permitir la recitación del Kaddish por medio de las hijas del difunto que no dejó hijos varones.
Este dictamen de la obra Teshuba Meahaba es aplicable a los efectos halájicos y así lo dictamina nuestro maestro Rabí Ovadiá Yosef, Shlit”a.
En síntesis, la persona que fallece y no deja hijos varones en este mundo que puedan recitar el Kaddish en su honor y para la elevación de su alma, si dejó hijas piadosas y recatadas que desean pronunciar el Kaddish en honor a su padre, podrán hacerlo si reúnen un minian en su casa para el estudio de Torá o lectura de Tehilim, etc. sin embargo en la sinagoga no se debe autorizar esta costumbre.