Fecha de la Halajá: 27 Tevet 5770 13 enero 2010
En el momento de contraer matrimonio, el novio hace entrega de un anillo a la novia como acto matrimonial. La santidad de este acto hace que la mujer sea considerada consagrada exclusivamente para el hombre que la desposa, con la santidad que ello supone. Según la halajá, el hombre puede desposar a la mujer con dinero o cualquier elemento que posea el valor mínimo de una Perutá –moneda básica-, sin embargo en la actualidad se acostumbra validar el matrimonio por medio de un anillo. Este anillo puede ser de plata u oro, e incluso puede tener algún tipo de grabado, sin embargo debe evitarse utilizar un anillo con piedra, brillantes, etc.
Según la ley de la Torá la mujer no puede desposar al hombre ni tampoco este es consagrado con ningún tipo de santidad al recibir algo de la novia. Pero existe una costumbre que se está difundiendo en distintos sectores, en la cual tras recibir la novia el aro matrimonial por parte de su novio, también ella le hace entrega de una sortija matrimonial a su novio. La pregunta que surge en este caso es si tal acción crea algún problema halájico?
Al margen de tratarse de una costumbre practicada por círculos ajenos a la Torá de Israel, como los conservadores y reformistas, escribe el gran erudito Rabí Moshe Feinstein z”l que se trata de una práctica prohibida, pues la misma puede sugerir que de la misma forma en que el hombre puede consagrar a la mujer ésta puede hacerlo con el hombre, lo cual llevaría en el futuro a olvidar la Torá de Israel y las leyes de los Kiddushim. Y cita el rabino distintas pruebas para sus argumentos.
Por ello, las personas temerosas de D-os deben evitar esta costumbre y otras similares, y apegarse a los usos y costumbre de nuestros patriarcas y matriarcas, instituidos con rectitud y temor a D-os.
(Lamentablemente en la actualidad han proliferado distintas agrupaciones que tienen por objeto alterar las costumbres de Israel según su parecer, utilizando argumentos vanos como el lugar que debe ocupar la mujer, etc. como si –D-os no lo permita- según la Torá la mujer se halla en un grado inferior al hombre, cuando en realidad lo contrario es lo correcto, pues sólo según las leyes de la Torá la mujer es realmente respetada y posee un lugar honorable)
En una próxima entrega hablaremos sobre la circuncisión y quién es la persona idónea para practicarla.