Pregunta: ¿Es cierto que si una persona acostumbra hablar Lashón Hará (maledicencia) sobre su prójimo, corre el riesgo de que todos sus méritos espirituales pasen a favor de su compañero, y que los pecados de su compañero se registren en su propia cuenta?
Respuesta: La Torá nos ordena: "No andarás como chismoso entre tu pueblo", refiriéndose al pecado de Lashón Hará, que consiste en relatar lo que fulano le hizo a mengano. Incluso cuando lo que se dice es verdad, el pecado es sumamente grave (a menos que se diga de la manera permitida, es decir, para un beneficio real y según todas las condiciones requeridas para ello).
Rabenu Bajie, uno de los grandes sabios de los Rishoním, escribió en su libro Jovot HaLevavot (ver en la sección Shaar Hakeniá) lo siguiente:
"Dijo uno de los sabios que muchas personas comparecerán en el Día del Juicio ante el Tribunal Celestial. Cuando se les muestren sus actos en el libro de sus méritos, encontrarán muchos preceptos que jamás realizaron. Se les dirá: 'Estos los realizó aquel que habló Lashón Hará sobre ti y contó tus bajezas'. Asimismo, cuando a otras personas les falten méritos en su cuenta, se les dirá: 'Tus méritos se perdieron en el momento en que hablaste mal de los demás'. De igual forma, habrá quienes encuentren en su libro de deudas pecados que nunca cometieron, y se les dirá: 'Estos son los pecados que se te añadieron por causa de fulano y mengano, sobre quienes hablaste mal'".
No debe sorprendernos que una persona pierda sus méritos por causa de el Lashón Hará que acostumbra relatar. El Rambam escribió (en el Cap. 3 de las Leyes de la Teshuvá) que entre aquellos que no tienen parte en el Mundo Venidero —junto con los apóstatas y los que niegan la Torá— se encuentran los que hablan Lashón Hará. De esto se entiende que la naturaleza de este pecado es hacer perder al hombre sus méritos. Es una ley de justicia que la abundancia espiritual generada por los preceptos de quien habló mal pase a la persona a la que humilló.
El Gaón Rabí Shlomo Kluger (Z"L) encontró una alusión a este concepto en las palabras del Rey Salomón en el libro de Kohelet (Eclesiastés 5, 5): "No permitas que tu boca haga pecar a tu carne, ni digas ante el ángel que fue un error; ¿por qué habría de enojarse Dios a causa de tu voz y destruir la obra de tus manos?". Nuestros sabios explicaron en el Midrash que este versículo se refiere a quien habla mal de otros.
La explicación del versículo es la siguiente: Puesto que habló mal de su prójimo, muchos de los pecados de su compañero pasan a su cuenta, y muchos de los preceptos que él mismo realizó pasan a la cuenta de su compañero. Cuando este hombre se presente ante el Tribunal Celestial y abran el libro de sus culpas, le leerán incluso pecados que jamás cometió. Él gritará ante el ángel: "¡Es un error!", pensando que hay una equivocación en la cuenta celestial. También clamará por sus propios méritos que no aparecen en su libro, pensando de nuevo que es un error. A esto se refiere el texto: "No digas ante el ángel que fue un error", pues el Santo, Bendito Sea, se "enojó por tu voz" (por haber hablado mal de tu prójimo). Por lo tanto, sus pecados pasaron a tu registro y tus méritos al suyo; Dios "destruyó la obra de tus manos" y se la entregó a tu compañero, a quien difamaste.
Por lo tanto, toda persona debe cuidarse muchísimo del pecado del lashón hará, especialmente cuando no hay en ello ninguna utilidad, y debe ser meticulosa de no hablar mal sobre su prójimo; y Hashem le recordará esto para bien. Y si otro habló en su contra, no debe enojarse por ello; al contrario, mucho tiene para alegrarse, porque méritos por los cuales no se esforzó en absoluto fueron registrados a su cuenta.Y que Hashem nos haga merecedores de cuidarnos del pecado del lashón hará, y prepare para nosotros nuestra boca para hablar en Nombre de Hashem.