Dado que en estos días de la Cuenta del Ómer (Sefirat HaÓmer) se acostumbra estudiar los Capítulos de los Padres (Pirke Avot) tal como era la costumbre de Marán el Rav Ovadia Yosef ZZ”L enseñarlo en público, traeremos algunos de los asuntos mencionados en dicha obra.
Se dice en Pirkei Avot (Cap. 1, Mishná 6): "Yehoshúa ben Perajia dice: hazte de un Rav, adquiere para ti un compañero y juzga a toda persona hacia el lado del mérito (lekaf zejut)". Rabenu Ovadia de Bartenura explica que cuando un asunto está equilibrado y es posible juzgarlo tanto para bien como para mal, y no se conoce a la persona como alguien malvado ni como alguien extremadamente justo, se debe juzgar hacia el lado del mérito. No se debe sospechar gratuitamente que alguien actúa de forma indebida.
Nuestros sabios enseñaron (Shabat 97a): "Todo aquel que sospecha de personas íntegras, es golpeado en su propio cuerpo". Esto lo vemos con Moshé Rabenu cuando dijo sobre el pueblo de Israel: "Ellos no me creerán". El Santo, Bendito Sea, le dijo: "Pon tu mano en tu pecho". Al sacarla, su mano estaba leprosa como la nieve; solo después volvió a la normalidad. Esto fue un castigo por sospechar de personas íntegras, pues al final se dice: "Y el pueblo creyó".
El caso de Janá y Elí HaKohén
En la historia de la profetisa Janá está escrito: "Janá hablaba sobre su corazón". Nuestros sabios explicaron que rezaba moviendo sus manos lo que le pareció extraño a Elí HaKohén, quien sospechó que estaba ebria y le dijo: "¿Hasta cuándo estarás borracha? Aparta tu vino de ti". Ella respondió: "No, mi señor... no he bebido vino ni licor".
Ella le recriminó: "No eres un señor (en este asunto) y el Ruaj Hakodesh (inspiración divina) no reposa sobre ti, pues me juzgaste hacia el lado de la culpa y no del mérito". El Gaón de Vilna explica que Eli consultó el Urim VeTumim (el pectoral sagrado que portaba el sumo sacerdote) para saber quién era esa mujer, y se iluminaron las letras que forman la palabra "He-Kaf-Shin-Resh". Elí las leyó como "Shikorá" (borracha), pero se equivocó ya que con las mismas letras las debía haber combinado para leer "Kesherá" (mujer íntegra/apta), o “Kesará” como nuestra matriarca Sará que era estéril y rezaba por un hijo. Al comprender Eíi su error, le pidió perdón y la bendijo. De aquí aprendemos que quien sospecha de su compañero injustamente debe apaciguarlo y, además, bendecirlo.
El ejemplo de Rabí Akiva
De esto debe aprender cada persona a acostumbrarse a juzgar a sus amigos y familiares hacia el lado del mérito. Así, desde el Cielo también lo juzgarán a él con indulgencia.
Se cuenta que Rabí Akiva trabajó como empleado de un hombre muy piadoso y rico durante tres años. Al finalizar el tercer año, antes de una festividad, Rabí Akiva le pidió su salario para volver a su casa y alimentar a su familia. El dueño le dijo: "No tengo dinero". Rabí Akiva pidió entonces animales o frutos, y el dueño dijo: "No tengo". Pidió almohadas o mantas, y volvió a decir: "No tengo". Rabí Akiva cargó sus pertenencias y regresó a casa con el corazón apesadumbrado.
Después de la festividad, el dueño fue a casa de Rabí Akiva con tres burros cargados de comida, bebida, dulces y el salario correspondiente. Tras comer, el dueño le preguntó: "Cuando te dije que no tenía nada de lo que me pedías, ¿de qué sospechaste?".
Rabí Akiva respondió: "No sospeché de ti. Pensé que quizás habías consagrado todas tus posesiones al Hekdesh (sagrado, se utilizan para el bet hamikdash o bien como donativo monetario para el mismo), y lo consagrado está prohibido para el beneficio ajeno y ya no te pertenecía". El dueño juró y dijo: "¡Así fue exactamente! Consagré todo porque mi hijo Horcanos no se dedicaba a la Torá y decidí despojarlo de toda herencia; pero luego mis compañeros anularon mi juramento. Y tú, así como me juzgaste a mí hacia el lado del mérito, que el Santo, Bendito Sea, te juzgue a ti siempre hacia el lado del mérito".