Leemos en el Talmud (Berajot 38) que sobre la “trima” se pronuncia la bendición “bore peri haetz”. Trima en el lenguaje talmúdico hace referencia a un puré de frutos, en este caso dátiles. Según el talmud aún cuando son aplastados conservan su condición de dátiles y por lo tanto su bendición.
Según Rash”i, la “trima” citada en el Talmud son frutos que no se pisan totalmente sino en forma parcial y por ello conservan su bendición. Si se los convierte en puré, según esta opinión cambiaría su bendición a “sheakol”. Y así lo dictamina Ram”a (Sh. Aruj cap. 102).
Según Ramba”m (Leyes sobre Bendiciones cap. 8 inc. 4) la “trima” es un puré de dátiles a los que se les quitó el carozo previo a pisarlos. Y aún cuando se los pisó totalmente conservan su condición natural y por lo tanto su bendición. Y así lo dictamina Maran (Sh. Aruj cap. 102).
Ahora, los frutos laminados que hoy se expenden en el mercado en general para ser utilizados en postres o cocción, se producen, habitualmente con damasco disecado que se muele totalmente y se lo aplasta hasta convertirlo en una lámina delgada. Según el dictamen de Maran y el Ramba”m la bendición correspondiente es “bore peri haetz”, pues se trata de damasco que aún cuando se procesó no pierde su condición original.
Según la opinión de Rash”i al molerse o pisarse totalmente el fruto con en este caso cambia no conserva su condición original y por lo tanto se debe pronunciar la bendición de “sheacol” sobre estas láminas. Y así proceden los ashkenazim quienes se guian en este caso por la opinión de Rash”i.
En realidad, muchos sefaradim suelen pronunciar la bendición de “sheakol” sobres estas láminas, como lo hacen los ashkenazim pues debido a que existe divergencia y según Maran aún cuando hubiese pronunciado la bendición de “sheacol” la misma es válida, evitan así inmiscuirse en una divergencia halájica. Y así lo dictamina Rabí Yosef Hayim z”l (Rab Pealim cap. 28).
Nuestro maestro, Rabí Ovadia Yosef z”l solía bendecir sobre estas láminas “boré peri haetz” y aducía que en este caso incluso Ram”a estaría de acuerdo ya que se trata de un fruto que aún procesado continúa conservando su condición. Por lo tanto procedía según el dictamen de Maran.
De todas formas, aquellas láminas frutales que se procesan en forma más industrializada y contienen saborizantes y colorantes y azúcares, corresponde pronunciar la bendición de “sheacol”, sólo en el caso de láminas puramente frutales los sefaradim deben pronunciar la bendición del fruto mismo.