Pregunta: Está permitido, según la halajá, ingresar al monte del Templo?
Respuesta: El monte es el lugar donde se hallaban construidos los dos Templos sagrados, el último de los cuales fue destruido por el malvado emperador Tito hace dos mil años aproximadamente. Desde entonces permaneció desolado hasta que los mahometanos construyeron allí sus mezquitas.
Como es sabido, la santidad del monte del Templo es sumamente grande, por ello está prohibido ingresar al mismo en estado de impureza. En la actualidad todos los judíos nos hallamos en estado de impureza ritual ya que no existe quien no haya tomado contacto con un muerto o con quien sí lo tuvo. Esta impureza se elimina exclusivamente por medio de las cenizas de la vaca bermeja, de lo cual carecemos hasta la llegada del Mashiaj, por ello es que la impureza ritual que nos afecta no es posible eliminarla y por ende no podemos ingresar al monte so pena de “caret” –extermino espiritual-, así como aquel que come el día de Quipur.
Nos resta, por lo tanto, analizar dos puntos importantes.
Primero, si la santidad del Templo se mantiene intacta hasta la actualidad, y por otro lado si existe algún lugar en el monte donde es posible ingresar, según la halajá?
Escribe el Ramba”m (Leyes sobre el Sagrado Templo cap. 6 inc. 14): La primera santidad con que santificó el rey Salomón el Templo y la ciudad de Jerusalén se mantiene a través del tiempo, aún cuando esté destruida. Y por qué afirmo que aquella primera santidad del Templo y de la ciudad de Jerusalén se conserva a través del tiempo? Pues la misma es producto de la presencia divina la cual no se anula. Y está escrito: “Y serán vuestras ciudades destrucción y asolaré vuestro santuario”, y comentan nuestros sabios sobre este versículo que aún cuando esté desolado conserva su santidad.
Concluimos de este dictamen del Ramba”m que la santidad impregna la ciudad de Jerusalén y por ella no pueden ingresar a la misma las personas impuras. Por lo tanto, el ingresar hoy al recinto del monte supone un pecado de suma grave, penado con el “caret”, como vimos más arriba, y asimismo se trasgreden otras prohibiciones.
Sin embargo, todo lo anterior aplica al espacio donde se hallaba construido el sagrado Templo, pero el área circundante no está prohibido el ingreso, como lo legisla Ramba”m (Leyes sobre el ingreso al Santuario cap. 3 inc. 4): "La persona impura por impureza de un muerto, o el muerto mismo pueden ingresar al monte del Templo. Por ello, las grandes autoridades contemporáneas analizan la posibilidad de autorizar el ingreso a ciertas áreas del monte del Templo.
También nuestro maestro Rabí Ovadia Yosef z”l analizó el tema (ver Yebia Omer Yoré tomo 5 Yoré Dea cap. 26, y Jazon Ovadia, taanit folio 454) extensamente y concluye que según la opinión de las grandes autoridades no podemos definir con exactitud la ubicación del Templo sagrado, por lo tanto la mayor parte de la superficie del monte del Templo es considerada como el lugar del Templo (incluso los lugares que se hallan fuera de esta duda no pueden ser accedidos debido a otras impurezas que nos afectan).
Entre sus comentarios cita lo que escribiera Rabi David de Karlín z”l (Responsas Sheelat David, anexo Derishat Tzion VeYerushalaim folio 14) que de ninguna manera podemos determinar el lugar en que se hallaba el Templo con exactitud, por lo que debemos de abstenernos de ingresar debido a la gravedad de la pena de “caret” que lo afecta.
Debido a todo lo anterior es preciso evitar el ingreso a cualquier área del monte, incluso después de haberse sumergido en la “mikve” –baño ritual-, pues toda el área, ante la duda, se considera lugar del Templo. Y adhirieron a esta prohibición todas las grandes autoridades contemporáneas como Rabí Mijal Tokochinski z”l, Rabi Itzjak Vais z”l, Rabí Shalom Messas z”l y otros.
Por ello, aquellos que citando alguna fuente pretenden autorizar el ingreso al monte del Templo cometen un grave pecado, como lo expresara Rabí Itzaj Vaiss z”l (Minjat Itzjak tomo 5 cap. 1) “todas sus palabras son menos que la nada”.
Y aún cuando atribuyen al Raaba”d dictaminar que no existe pena de “caret” para lo que ingresan al Templo en la actualidad, esta opinión fue descalificada por las grandes autoridades, como Rabí David Ibn Zimra, quien escribe que esta opinión quedad relegada ante la opinión del Ramba”m y las grandes autoridades que prohíben el ingreso al Monte del Templo y quien ingresa se hace pasible de la pena de “caret”, como vimos más arriba. Especialmente teniendo en cuenta que muchos sostienen que incluso el Raaba”d no autorizó el ingreso sino que escribió que el mismo no es penalizado con el “caret”, lo cual no quita que esté asimismo prohibido por la Torá.
En el año 5627, el justo y piadoso ministro inglés Rabí Moshe Montifiore z”l visitó Jerusalén e ingresó al Monte del Templo (fue entonces cuando decidió restaurar el Cotel e hizo agregar la piedras más pequeñas de la parte superior que hoy vemos, para fortificarlo), por aquel entonces, se hallaba en Jerusalén el gran erudito Rabí Iosef Moshe de Lisa (hijo del famoso autor de la obra Javot Daat) quien tomó un shofar y lo hizo sonar para proclamar que el citado ministro se halla en excomunión por haber ingresado a un lugar prohibido. Moshe Montefiore, siendo un hombre temeroso de D-os, junto con su maestro dr. Levi se dirigieron a las autoridades de Jerusalén y se disculparon por haber cometido tal pecado en forma involuntaria, asumiendo que podían apoyarse en la opinión del Raaba”d arriba citada. Los rabinos lo tranquilizaron y le explicaron que la excomunión no tenía efecto pues el rabino que la profirió lo hizo en forma impensada. Explica Rabi Ovadia Yosef que las autoridades Jerusalén no justificaron el accionar del ministro, lo cual está prohibido por el Ramba”m y demás autoridades, sino que le dijeron que la excomunión no tenía efecto debido a que actuaron en forma involuntaria.
En un opúsculo denominado Shaare Yerushalaim (5639) escribieron que el ministro Montefiore se atrevió a ingresar al monte tras obtener un permiso especial del Sultán del imperio y sobornar con grandes sumas de dinero al emir de Jerusalén y otras autoridades ismaelitas, todo lo cual llevó a cabo sin el consentimiento de los sabios de Israel. Y cita la obra Yalkut Yosef que el gran erudito Rabí Shmuel Salant z”l se halla entonces en Jerusalén y lo amonestó personalmente.
En conclusión, está prohibido ingresar al Monte del Templo, a toda el área del mismo pues desconocemos el lugar exacto en que se hallaba ubicado el Templo, como lo dictaminan las grandes autoridades de Israel, en contra de lo que algunos expertos afirman, que es posible delinear el lugar donde se hallaba ubicado el Templo.
En la próxima entrega nos explayaremos al respecto y citaremos un episodio de nuestro maestro z”l durante su infancia.