Estudiamos en el Talmud (Abot cap. 5,25) Ben He He –uno de los Tanaítas- solía decir: De acuerdo al esfuerzo será la recompensa. Esto significa que cuando la persona deba recibir recompensa en el mundo espiritual por su accionar en este mundo, no serán evaluadas simplemente su buenas acciones, sino el esfuerzo invertido para realizarlas y el sacrificio que le supuso.
Ocurrió con un comerciante que en cierta ocasión se hizo al camino con su carruaje y en medio del mismo comenzó a nevar copiosamente hasta que se cubrieron totalmente los caminos y se extravió en el mismo hasta entrada ya la noche.
Sintió este hombre que las fuerzas lo abandonaban y decidió dejar su carreta y continuar su camino a pie. Después de un largo camino, a lo lejos vio un luz y con las pocas fuerzas que le restaban llegó hasta una casa que resultó ser la del rabino de la ciudad quien en ese momento se hallaba estudiando. El rabino abrió la puerta e hizo pasar al hombre y le ofreció algo caliente de beber para que este se recupere y lo cubrió con mantas para calentar su cuerpo casi congelado.
Cuando se levantó en la mañana para continuar su viaje, le preguntó al Rabino, estimado rabino, ud. puede observar el sacrificio que realizo para ganarme el sustento cotidiano por el cual sacrifico todos los placeres de este mundo ¿tendré por lo menos parte en el mundo venidero?
Le respondió el rabino. Qué es lo que preguntas? Si este mundo que es simplemente un pasaje hacia el mundo venidero debemos invertir grandes sacrificios para ganarnos en él el sustento, cuanto más aún el mundo espiritual! Es preciso invertir en estudio de Torá y observancia de los preceptos para poder ganarse una parte en el mundo venidero.
Y cita el Midrash una historia con Rabí Shimon ben Lakish, quien estudiaba Torá durante todo el día en una cueva en Tiberiades; un comerciante de botellas se preocupaba por proporcionarle cada día una botella de agua para tuviese con qué beber y lavarse las manos. Un día, este comerciante se dirigió a Rabí Shimon ben Lakish y le dijo: Rabí, recuerdas que fuimos juntos a la escuela de niños? Y continuó diciéndole: Tú, lograste convertirte en un gran sabio de la Torá mientras yo no tuve dicho mérito, ora por mí para que pueda acompañarte en el mundo venidero. Le respondió el Rabino: Qué puedo orar por ti? Cuando llegues al mundo venidero te ubicarán con los de tu oficio, pues en el mundo espiritual a cada quien lo ubican con las personas de su mismo oficio. O sea que las plegarias de Rabí Shimon no lo ayudarían, pues quien dedicó su vida vender cántaros, aún cuando lo hizo con honestidad, compartirá el mundo venidero con quienes vendieron cántaros con honestidad.
De este tipo de anécdotas podemos inferir un mensaje de suma actualidad. Pues las personas dedican sus vidas a correr en pos de lo material e invierten años y años en la carrera por lograr adquisiciones materiales. Y ya cuando las fuerzas comienzan a decaer y observan que fueron vanas todas las energías que gastaron en su vida pues no lograron ninguna adquisición espiritual, comienzan a estudiar Torá y observar los preceptos como un niño en la escuela, con ese mismo nivel. Por ello cada quien debe despertar de su sopor materialista que lo arrastra a una vorágine sin final y consagrar parte de su tiempo al estudio de Torá y el cumplimiento de los preceptos para obtener un crecimiento espiritual que permita que el Eterno le destine un lugar entre los justos y piadosos en el mundo por venir.