Está prohibido engañar a las personas en cuestiones comerciales o embaucarlas –Guenebat Hada´at- , por ejemplo si la mercancía que vende posee algún defecto debe hacerlo saber al comprador. Veamos, si la persona pone en venta su casa a sabiendas que el techo de la misma se halla totalmente ganado por la humedad debido al desperfecto de una tubería, sin embargo esto no es evidente ya que el techo fue pintado últimamente, el dueño de la propiedad al vender la misma debe poner en conocimiento al comprador del problema. Y aún cuando al evitar transmitir un conocimiento no se comete un robo, pues el vendedor sólo oculta el daño y el comprador al no percibirlo se engaña a sí mismo por lo que no le sustrae el dinero ilegalmente, de todas formas es un acto prohibido denominado en la halajá “guenebat hada´at”, o sea fraude. Sin embargo, existen daños menores sobre que no hay una obligación absoluta de hacerlos saber al comprador, y en todo caso es preciso consultar una autoridad rabínica competente en cuestiones monetarias. Esta prohibición de embaucar a los demás rige incluso con los no judíos.
Hasta aquí, hicimos referencia a la prohibición de embaucar al otro en cuestiones monetarias o comerciales, sin embargo existe una prohibición adicionaly es la de embaucar al otro simplemente con palabras, aún cuando ello no conlleve un engaño o fraude comercial o monetario. Por ejemplo si le muestra a su compañero que realiza algo por él cuando en realidad no lo hace por él, como el caso en que le insiste al otro para que coma con él a sabiendas que el otro está apurado y no aceptará la invitación, y así toda situación similar, las cuales están prohibidas y muchas personas cometen el error de no considerar esta prohibición debido a su falta de conocimiento halájico.
Escribe el gran erudito Sam”a´ (Sefer Meirot Enaim, autor asimismo de las obras Derisha y Perisha, comentarios sobre el Tur y Shuljan Aruj), que si de todas formas invita al otro a comer con él pero no le insiste, sino lo hace simplemente como un acto de cortesía acostumbrado entre amigos, no se considera esto una prohibición aún cuando sabe que el otro no aceptará la invitación, ya que de no invitarlo se consideraría una actitud descortés, por lo tanto está permitido.