No se debe lavar la cara con agua el día de Quipur en la mañana. Si su cara está sucia, por ejemplo si sus ojos tienen lagaña –mucosidad-, está permitido lavar el lugar sucio exclusivamente. La persona delicada, que no puede concentrase si no se lava la cara por la mañana, puede lavarse la cara al levantarse. Las comunidades ashkenazitas son más estrictas al respecto y no autorizan ningún lavado el día de Quipur, incluso a las personas delicadas, sino aquel destinado a eliminar una suciedad.
Es preciso agregar un tiempo adicional al día de Quipur al finalizar por lo tanto no se debe comer o realizar ninguna actividad prohibida el día de Quipur sino hasta unos minutos después de haber salido las estrellas. Es adecuado que cada persona asuma una actitud más severa y se abstenga de comer en la salida de Quipur sino hasta que hayan transcurrido una hora y cuarta de la caída del sol, según la opinión de Rabbenu Tam, a la cual adhieren la mayoría de los primeros grandes comentaristas. . Ya nos explayamos al respecto en una halajá destinada específicamente a la importancia de adoptar la opinión de Rabbenu Tam. De todas formas, la persona que padece alguna enfermedad o se halla débil por causa del ayuno, o las mujeres embarazadas o parturientas o que se hallan amamantando que sufren particularmente por causa del ayuno, pueden alivianar esta situación y probar algo unos minutos después de la salida de las estrellas.
Se debe pronunciar la Habdalá–separación- sobre un vaso de vino en la salida de Quipur, sin embargo no se bendice sobre el aroma como se procede en la salida de Shabbat. Es preciso bendecir sobre el fuego la bendición correspondiente –Boré Meoré Haesh- sobre un fuego que no fue encendido el día de Quipur, es decir que se conservó encendido desde la víspera, o en su defecto sobre una vela cuyo fuego se obtuvo de otra que se hallaba encendida desde ayer. En caso de no poseer un fuego encendido desde la víspera, no pronunciará la bendición de Meoré Haesh en la Habdalá.
Las personas escrupulosas en la observancia de los preceptos comienzan la construcción de la Sucá de inmediato con la salida de Quipur, para así salir de una precepto al otro, como afirma el versículo metafóricamente E irán de combate en combate.
Es un precepto incrementar el consumo de alimentos en un marco de alegría en la salida de Quipur, y afirma el Midrash que en la salida de Quipur un eco celestial proclama: Ve, y come con alegría tu pan y bebe con buen corazón tu vino, pues ha aceptado el Eterno tus acciones (Kohelet 9).