Es un precepto de la Torá comer una cazai -29grs- de pan en la Sucá la primera noche de la festividad –lo mismo rige la segunda para quienes moran fuera de la tierra de Israel-, ver Sucá 27ª sobre el origen de este precepto en los versículos. En principio es necesario comer esta medida de pan dentro de un lapso de 4 o 5 minutos, si lo hace en un lapso mayor de hasta 7 minutos y medio será asimismo válido, como en el caso de la matzá la primera noche de Pesah cuyo consumo es asimismo un precepto de la Torá y si se lleva a cabo en un lapso superior al citado no se considera válido. Una cantidad menor al cazait no se considera comida y por lo tanto no se cumple con el precepto. Tampoco el consumo de varios trozos de pan se asocian en un cazait si los consume en un lapso superior al arriba mencionado. Por lo tanto, si come un trocito de pan y después de media hora otro y así sucesivamente, no se considera que comió un cazait y por lo tanto no cumple con el precepto.
Está escrito en la Torá: En Sucot habitarán siete días, interpretan nuestros sabios que la intención del versículo es habitar de la misma forma en que uno lo hace en su casa, o sea la Torá nos obliga a permanecer en la Suicá en tanto habitemos en la msima como lo hacemos en nuestras casas. Por lo tanto, si cae lluvia en la Sucá o se apagó la luz, o hay mosquitos, mal olor o vientos inusuales y la permanencia en la Sucá no es cómoda y crea un malestar, se exime la persona de cumplir con este precepto. De acuerdo a la opinión de Ramba”m y otros grandes comentaristas de la primera época, esta excepción incluye al primer día de Sucot, aún cuando esta primera noche la obligación de comer pan en la Sucá es un precepto de la Torá. Y aún cuando un simple malestar no exime a la persona de cumplir cualquier otro precepto de la Torá, en el caso de la Sucá existe una condición específica de la Torá misma que rige el cumplimiento de este precepto, la permanencia en la Sucá debe resultar similar a la de la casa, pero si esto supone un malestar se exime de esta observancia. Sin embargo, en opinión del Ro”sh y otros comentaristas que apoyan su idea, la primera noche de Sucot es preciso comer en la misma aún cuando ello suponga un malestar o sufrimiento.
Mara”n (Rabí Yosef Caro z”l) dictamina la halajá en el Shuljan Aruj según la opinión de Ramba”m y por lo tanto escribe que la persona cuya permanencia en la Sucá le produce un malestar o sufrimiento, como citamos más arriba se halla exento de cumplir con este precepto. Incluso si desea asumir una posición más estricta y desea permanecer en la Sucá aún si llueve, por ej, no debe pronunciar la bendición de Lisheb Basucá ya que según la opinión del Shuljan Aruj se consideraría una bendición innecesaria y por lo tanto se pronunciaría el nombre de D-os en vano.
Escribe el gran erudito Hafetz Hayim, en su obra Mishna Berurá, que en épocas de frío intenso es necesario abrigarse para permanecer sin molestias en la Sucá. Agrega a esto Rabí Ovadiá Yosef, Shlit”a, que es necesario tener esto en cuenta y vestir ropas abrigadas, pues de lo contrario se consideraría la permanencia en la Sucá un malestar y por lo tanto estaría eximido de cumplir con el precepto y la correspondiente bendición de Lisheb Basucá se pronunciaría en vano.