Los textos de las plegarias poseen un origen sagrado y por lo tanto no deben ser trastocados o reemplazados; así, un sefaradí no debe cambiar el texto original de las comunidades sefaraditas por un texto ashkenazí o el denominado “sfarad”, texto utilizado por las comunidades jasídicas. Por supuesto lo mismo aplica para los ashkenazim quienes no debe tomar otro texto sino continuar con el de su comunidad.
Escribe el Maguen Abraham (comentarista del Shuljan Aruj hace aprox. 300 años) que en el cielo existen doce pórticos por lo que ingresan las oraciones de las distintas congregaciones y por lo tanto cada comunidad debe continuar con los textos propios que la caracterizaron por centurias.
Sin embargo, el Hid”a, escribe que el Ari z”l, quien era ashkenazí de la familia de Rabí Shelomo Luria z”l recitaba sus oraciones según los textos sefaraditas ya que según él, este texto accede a los dos pórticos celestiales. Excepción hecha de los días de Rosh Hashana y Quipur en los que el Ari z”l oraba según el texto ashkenazí. Según esto, un ashkenazí puede cambiar los textos ashkenazitas para rezar según los sefaraditas; y en realidad así procedía Rabí Natan Adler z”l maestro del Hatam Sofer z”l y Rabí Naftali de Ropshitz z”l autor de la obra Haflaa sobre el tratado de Ketubot. (Rabí Natan Adler incluso pronunciaba según la tradición sefaradita pues había contratado al rabino Itzjak Modai z”l de Turquia para que le enseñe la misma y no permitía que ninguna persona fuera de él sirva como oficiante para poder pronunciar según la costumbre sefaradí. Lo mismo escribe Rabi Ya´acob David Velovski z”l en su carta a Rabi Yosef Yedid Halevy gran rabino de la comunidad de Alepo en Jerusalén: La pronunciación sefaradí es aparentemente la más correcta ya que a través de los tiempos las comunidades ashkenazitas se esparcieron y adoptaron costumbres foráneas en cuanto a su vestimenta y su lenguaje). De todas formas, escribe el Hatam Sofer que tras la muerte de Rabí Naftali –autor de la obra Haflaa arriba mencionada- su hijo autor de la obra Mahane Levy clausuró la sinagoga de su padre, por lo que aparentemente sostenía que un ashkenazí no puede cambiar su texto por el sefaradí. Y aún cuando al respecto existe discrepancia entre las autoridades rabínicas, está claro que un sefaradí no debe cambiar ni el texto ni la pronunciación tradicional sefaradí por la ashkenazí. Por supuesto tampoco se debe utilizar el texto denominado en hebreo “ajid” –unificado- utilizado en general por el ejército de Israel, pues el mismo en general responde al texto ashkenazí con algunos agregados sefaraditas.
El gran rabino Itzjak Hacohen Kuk z”l escribe en su carta de recomendación a la obra del gran rabino sefaradí de entonces Rabí Ben Tzion Meir Hay Uziel z”l que un ashkenazí no debe cambiar su texto y su pronunciación por el sefaradí ya que ello supondría trasgredir la prohibición del versículo que dice: Y no abandonarás la Torá de tu madre, y también por otros argumentos que cita allí. De todas formas, como vimos más arriba existe discrepancia al respecto ya que otras autoridades consideran que el texto y la pronunciación sefaradí es más correcta.
En la actualidad, lamentablemente, muchas personas cambiaron su pronunciación pero no adoptaron una pronunciación correcta y alteran el sonido de distintas letras hebreas, las cuales pronuncian en forma incorrecta considerando que pronuncian según la tradición sefaradí. Sin embargo, deben tratar de corregir la pronunciación para que la misma no se incorrecta ya que una mala pronunciación afecta a la plegaria. De todas formas, sino puede cambiar su pronunciación puede continuar rezando como lo hace hasta ahora ya que incluso en otros idiomas podría rezar según la halajá, y una pronunciación incorrecta en hebreo, la lengua sagrada, no será mejor que la plegaria en otro idioma.