Todos deben ayunar el día de Quipur, incluso las mujeres embarazadas y parturientas también deben hacerlo. La mujer cuyo estado de salud no le permite ayunar libremente, debe consultar una autoridad rabínica competente para determinar cómo debe proceder. Tiene prohibido la persona adoptar una actitud rígida y ayunar cuando su estado de salud no se lo permite, pues la sagrada Torá escribe: Y viviréis en ellos –en los preceptos- no moriréis por ellos, por lo tanto tiene prohibido el hombre inducir cualquier situación en la que peligre su vida o se perjudique su salud.
Y cuando nuestro maestro Rabí Ovadia Yosef, Shlit”a, se desempeñaba como rabino principal de la ciudad de Tel Aviv, e incluso posteriormente, visitaba la víspera de Quipur los hospitales para convencer a los enfermos a los que el ayuno podía perjudicar, que se abstengan de ayunar, y citaba a tales efectos lo que escribiera el Radba”z (s. XVI) que la persona que no atiende las indicaciones de los médicos pues aduce que confía en el Eterno, es considerado un necio, ya que la Torá autorizó al médico a curar, por lo tanto el hombre debe proceder de acuerdo a las reglas de la medicina, por supuesto tras consultar una autoridad rabínica competente.
Está prohibido bañarse el día de Quipur, incluso sumergir un dedo en agua está prohibido. Sin embargo, si debe limpiar alguna parte sucia de su cuerpo puede hacerlo ya que no está prohibido sino utilizar el agua para deleite personal.
En la mañana de Quipur debe realizar netilat yadaim –lavado ritual de manos- hasta los nudillos de la mano, alternando tres veces cada mano como lo hace habitualmente, y pronunciar la bendición correspondiente.
NO se debe lavar la cara y las manos la mañana de Quipur. Sin embargo, si tiene secreción en los ojos, lagaña, etc. tiene permitido higienizarse el lugar afectado. Las personas demasiado sensibles o delicadas que no se sienten tranquilas sin lavarse la cara, podrán hacerlo. Los ashkenazim poseen una legislación más rígida al respecto e incluso a las personas delicadas no autorizan lavarse la cara, sino sólo la suciedad o secreción alrededor de los ojos.
Es preciso agregar un tiempo adicional al día de Quipur en su salida, por ello no está permitido comer o beber con la salida de las estrellas al terminar Quipur sino es preciso esperar unos minutos adicionales. Y es apropiado esperar una hora y cuarto tras la caída del sol, según opina Rabbenu Tam y la mayoría de las grandes autoridades halájicas de las primeras generaciones, como nos explayamos en la halajá correspondiente. De todas formas, las personas débiles o enfermas a las que el ayuno afecta sensiblemente, o las mujeres embarazadas o parturientas, pueden comer unos minutos después de la caída del sol.
Se debe pronunciar la “habdalá” la salida de Quipur sobre un vaso de vino, pero no se pronuncia la bendición sobre el aroma. La bendición sobre el fuego debe pronunciarse sobre una llama que permaneció encendida todo el día de Quipur, o de una llama que se encendió de otra que permaneció encendida. De no poseer una llama que ha permanecido encendida durante el día de Quipur no se pronunciará la bendición sobre el fuego.
Las personas escrupulosas en el cumplimiento de los preceptos, con la salida de Quipur comienzan la construcción de la Sucá –cabaña-, pues de esta manera se cumple el versículo que dice: E iréis de batalla en batalla, o sea del cumplimiento de un precepto a otro.
Es apropiado comer y beber alegremente la salida de Quipur. Y dice el Midrash que cada salida de Quipur un eco celestial pregona diciendo: Ve y come con alegría tu pan y bebe con buen corazón tu vino, pues ya ha aceptado el Eterno tus acciones (Kohelet 9).