Fecha de la Halajá: י"ב שבט תשפ"ו 30 בינואר 2026
Pregunta: Muchos acostumbran que, después de netilat iadaim, lavado de las manos para consumir pan, mientras se las secan, recitan la bendición por el lavado. ¿Esta usanza está conforme a la Halajá?
Respuesta: Tenemos una gran regla en el tratado de Pesajim (página 7b): En todos los preceptos, se recita la bendición antes de cumplirlos, excepto en la inmersión del converso (Guer). Es decir, por cada mandamiento que cumplimos, nuestros sabios instituyeron una bendición previa. Por ejemplo, antes de comer matzá, bendecimos "al ajilat matzá"; antes de sumergir utensilios [en la Mikve], bendecimos "al tevilat kelim", y así en todos los casos similares. Excepto en la inmersión del converso —un gentil que viene a refugiarse bajo las alas de la Presencia Divina para convertirse en judío—, quien no puede bendecir por la inmersión antes de sumergirse, ya que aún no ha sido santificado con ninguna santidad judía. Por ello, nuestros sabios instituyeron que bendiga por la inmersión después de haberse sumergido y de ya ser judío.
Pero en todos los demás preceptos, sin excepción alguna (excepto en un precepto de naturaleza continua), se debe bendecir por el mandamiento antes de realizarlo, y no después. Quien bendice por un mandamiento después de haberlo cumplido, su bendición se considera una bendición en vano (berajá le-vatalá). Y según la opinión del Rambán, transgrede una prohibición de la Torá debido al versículo "No tomarás el nombre de tu Dios en vano".
Por lo tanto, aparentemente, también en el precepto del lavado de manos es obligatorio bendecir antes de cumplirlo.
A pesar de ello, encontramos varias posturas respecto a la bendición de "al netilat yadayim":
- La opinión del Or Zarúa, el rabino Jananel y otros de los primeros sabios (rishonim) es que se debe bendecir por el lavado de manos en el momento en que se comienza el lavado, para cumplir con el principio de bendecir antes de la ejecución del precepto. Sin embargo, nosotros no actuamos conforme a su postura.
- En contraposición, la opinión de algunos de nuestros sabios (citados en el Or Zarúa, sección 79) sostiene que en el lavado de manos no es necesario en absoluto que la bendición sea previa al precepto, puesto que a veces las manos de quien se lava aún no están limpias al inicio. Por lo tanto, no instituyeron que se deba bendecir antes del lavado, y se podría bendecir incluso después de este. No obstante, la Halajá no sigue esta postura.
- La opinión intermedia, sustentada por los Tosafot y muchos otros poskim, es que se debe bendecir después del lavado, cuando las manos ya están limpias, pero antes de secarlas. Esto se debe a que el secado de las manos también forma parte del precepto del lavado, ya que la persona está obligada a secarse las manos antes de comer. De este modo, resulta que bendice cuando sus manos ya están limpias y todavía se encuentra en medio de la ejecución del precepto.
El uso y costumbre general concuerda con esta última postura: se debe bendecir por el lavado de manos después de lavarlas y antes de secarlas.
Según la opinión de Marán en el Shulján Aruj (sección 158, inciso 11), quien bendice después de haberse secado las manos, su bendición se considera una bendición en vano. Esta es también la postura del Rambán y de la mayoría de los rishonim: si olvidó bendecir antes de secarse las manos, tiene prohibido bendecir después del secado, y si lo hace, su bendición es nula.
En resumen:
Se debe recitar la bendición por el lavado de manos después de lavárselas y antes de secárselas. Si no bendijo a tiempo y ya se secó las manos, no debe bendecir en absoluto. Y así lo dictaminó nuestro maestro el Rab Ovadia Yosef zt"l en su libro Halijot Olam (página 317).