Halajá para lunes 11 Elul 5786 24 agosto 2026              

ÉSTA HALAJÁ SE EDITA PARA LA ELEVACIÓN DEL ALMA DE

HAJAM YOM TOV YEDID HALEVY BEN ZAKIE Z"L

NEW YORK

Fecha de la Halajá: 11 Elul 5786 24 agosto 2026

Categoría: Elul


"Para que cesemos de la opresión de nuestras manos"

Al finalizar las oraciones de los Yamim Noraim, en la oración de Neilá que se recita hacia la salida de Yom Kipur, decimos: "Y nos diste, Dios nuestro, con amor este día de Yom Kipur, etc., para perdón, absolución y expiación, etc., para que cesemos de la opresión de nuestras manos y volvamos a cumplir los estatutos de Tu voluntad con corazón integro".

Hemos aprendido que la esencia y el propósito de estos Días de Misericordia son servir de preparación para el día grande y temible: Yom Kipur. Y en el punto cumbre de este día, durante la oración de Neilá, se agudiza la gran y santa meta de toda nuestra labor espiritual en estos días, la cual es "para que cesemos de la opresión de nuestras manos". Pues si no existiera el arrepentimiento (teshubá) en el mundo, la mayoría de los seres humanos desesperarían de su mala situación, se hundirían en sus pecados e irían de mal en peor. Sin embargo, Dios, en Su inmensa bondad, comprendió la naturaleza de las criaturas —pues conoce sus impulsos— y renovó algo especial únicamente para el pueblo de Israel: el concepto de la teshubá. A través de ella, el hombre tiene el poder de borrar por completo sus faltas e iniquidades, restaurar la situación a su estado original y, de ahí en adelante, fortalecerse e ir creciendo. Por ende, se hace digno también de una buena recompensa: ser inscrito y sellado para un año bueno y bendito.

Todos somos creyentes, hijos de creyentes, en la verdad de las palabras de nuestros Sabios (Misná, Rosh Hashaná cap. 1): que todo está en manos del Cielo, y Dios es Quien decreta para cada criatura en estos días quién vivirá y quién morirá, quién enriquecerá y quién empobrecerá, quién gozará de salud y quién enfermará, quién contraerá matrimonio y quién quedará solo, y así sucesivamente; pues todo es por decreto del Rey, Rey del Universo.

Por lo tanto, en estos días en que suplicamos a Dios que cumpla todos los deseos de nuestro corazón para bien, recae sobre nosotros una obligación multiplicada de fortalecernos y retornar en arrepentimiento. Tal como escribió Rabenu Bajye en el libro Jovot HaLevavot (Sha'ar HaBitajón): ¡cuán insensato es aquel que sabe que todo proviene de Dios y confía en que Dios puede salvarlo, pero aun así continúa en su mal camino y sus pecados! ¿Cómo es posible saber que todo depende de Su voluntad, estar de pie ante Él orando y, al mismo tiempo, continuar provocando Su indignación? Sobre esto dijo el profeta: "Cuando vengan a presentarse ante Mí, ¿quién pidió esto de sus manos, pisotear Mis atrios?". En cambio, si la persona humilla su corazón y, sabiendo que necesita de la misericordia celestial, camina con humildad, retorna en arrepentimiento completo y suplica el perdón y el cumplimiento de sus anhelos, entonces su oración tiene cabida para ser aceptada ante Dios.

Asimismo, al retornar en teshubá en estos días, la persona despierta el amor y el temor hacia Dios, prolongando ese temor reverente en su corazón hasta los siguientes Días de Misericordia y Perdón, cuando su corazón vuelva a despertarse. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado de que los compromisos que asumamos para corregirnos sean cosas alcanzables que realmente podamos cumplir, para no descuidar, Dios no lo permita, nada de lo que prometamos entre nosotros y el Creador.

Debemos reflexionar en que los días más difíciles para el pueblo de Israel siempre fueron en los meses de Tamuz y Av, cuando fueron destruidos los Templos y acontecieron muchas desgracias. Es muy posible que la razón de ello sea que son los días más distantes de los Días de Misericordia de Elul y Tishrei. Debido a esto, el nivel de temor a Dios solía estar en su punto más bajo en esa época en comparación con el resto del año, dándole lugar al acusador para querellar justamente en esos días. Una vez emitidos los decretos, aunque llegaran los Días de Misericordia, ya era demasiado tarde.

(Enseñanzas dictadas por el Rabino Yaakov Sasson, Shlit"a).

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