Fecha de la Halajá: 9 Sivan 5786 25 mayo 2026
En la Halajá anterior explicamos que, idealmente (lejatjila), no se debe rezar Shajarit antes de Netz HaJamá (la salida del sol). Sin embargo, a las personas que trabajan y se ven obligadas a llegar a sus empleos a una hora muy temprana por la mañana —de modo que no tienen posibilidad alguna de rezar después de la salida del sol— se les permite rezar a partir del momento de Alot HaShajar (la salida del alba), el cual se calcula setenta y dos minutos proporcionales (zmaniót) antes de la salida del sol.
Dado que muchos consultan sobre este tema, explicamos detalladamente cómo se debe proceder en caso de verse apremiado por el tiempo bajo las circunstancias mencionadas.
El desafío del tiempo en la práctica
Es evidente que, desde un punto de vista práctico, no se puede realizar la Tefilat HaAmidá (la oración principal de pie) inmediatamente después de la salida del alba. El motivo es que la persona debe colocarse primero el Talit y los Tefilín, recitar los Pesuké DeZimrá (versículos de alabanza) y el Shemá Israel antes de la Amidá. Además, el tiempo propio para el precepto del Shemá y de los Tefilín tampoco comienza formalmente sino hasta la salida del alba.
Por consiguiente, el tiempo que toma realizar los rezos previos haría que la persona no pudiera comenzar la Amidá sino hasta una media hora después de la salida del alba. Para algunos, esta espera resulta imposible, especialmente durante los días de invierno cuando el alba despunta más tarde. Debido a esto, Maran el Rav Ovadia Yosef ZZ"L detalló la conducta que deben seguir quienes se ven obligados a rezar aún más temprano.
El orden del rezo paso a paso en momentos de urgencia
- Llegada temprana: Deben llegar a la sinagoga aproximadamente noventa minutos antes de la salida del sol, momento en el cual comenzarán a recitar la sección de los sacrificios (Korbanot) y la sección de la Akedá (el sacrificio de Isaac), como es la costumbre.
- Inicio de las alabanzas: Deben sincronizar el rezo de modo que comiencen la bendición de "Baruj Sheamar" exactamente después de la salida del alba (Alot HaShajar), ya que está prohibido iniciar dicha bendición antes de ese momento.
- Colocación de Talit y Tefilín: Al finalizar la bendición de "Yishtabaj" (momento en el cual habrán transcurrido no menos de seis minutos desde el alba), procederán a envolverse en el Talit y a colocarse los Tefilín pronunciando sus respectivas bendiciones.
- Continuación: Posteriormente, el oficiante (Shliaj Tzibur) recitará el Kadish y el Barejú, y la congregación iniciará la bendición de "Yotzer Or" continuando de forma regular hasta llegar a la Amidá.
Conducción de la Amidá y conclusión del rezo
- La repetición abreviada: Cuando la congregación llegue al momento de la Amidá, el oficiante comenzará de inmediato la oración en voz alta (Bekol Ram). Recitará únicamente las primeras tres bendiciones (incluyendo la Kedushá) y la congregación rezará junto con él palabra por palabra. Al concluir la tercera bendición, los presentes continuarán y terminarán el resto de la Amidá en silencio. El oficiante no realizará la repetición completa de la Amidá para no retrasar a los trabajadores que se apresuran a sus labores.
- Súplicas y confesión (Tajanún): Si disponen de un poco de tiempo extra, recitarán la confesión (Viduí), los Trece Atributos de Misericordia (Yud-Guímel Midot) y el Tajanún (Nedilat Apáim). Si no tienen tiempo, omitirán el Viduí y el Tajanún, pasando directamente a decir el Medio Kadish, Ashré, Uvá LeTzión y el Kadish Titkabal.
- Retirada de los Tefilín: Podrán retirarse el Talit y los Tefilín mientras recitan el Salmo del Día (Shir Shel Yom) y Aleinu LeShabeaj, para luego salir de inmediato hacia sus trabajos.
Prioridad en días de lectura: Los lunes y jueves, días en que el tiempo apremia aún más, se debe dar prioridad a la Lectura de la Torá por encima de la recitación de las súplicas largas (Tajanuním) que suelen añadirse en esos días.
Es evidente que si la congregación de trabajadores dispone de un poco más de tiempo —como suele ocurrir en ocasiones—, lo ideal es que recen como todo el pueblo de Israel, permitiendo la repetición completa de la Amidá por parte del oficiante y completando, en la medida de lo posible, la totalidad de las oraciones del orden diario.