Fecha de la Halajá: 13 Shevat 5770 28 enero 2010
La noche de Tubishbat, que acontece el próximo Shabbat, D-os mediante, se acostumbra incrementar el consumo de frutos, por ello, aprovechando esta situación, es propicio aclarar el correcto ordenamiento de las bendiciones sobre los frutos.
Los frutos con los que fue distinguida la tierra de Israel son siete, como está escrito: Tierra de trigo y cebada, vid e higos y granada, tierra de oliva y miel(Debarím 8.8); la miel a la que hace referencia el versículo es el zumo de los dátiles, como lo aclara el Talmud Yerushalmi Bicurim cap. 1 halajá 3. La bendición sobre estos siete frutos deben anteceder a cualquier otro fruto, por ejemplo, si la persona tiene ante él para bendecir manzanas y dátiles o nueces y pasas de uva, deberá bendecir sobre el fruto que pertenece a los siete distinguidos en el versículo, en este caso las pasa y los dátiles y posteriormente consumir los otros frutos. Escribe Rabí Ovadia Yosef, Shlit”a, que incluso si el fruto que no pertenece a las siete especies distinguidas le gusta más que el que sí pertenece, por ejemplo si las manzanas le gustan más que los dátiles o las nueces más que las pasas, de todas formas los frutos de las siete especies tienen prioridad y se debe bendecir sobre ellos, pues su preferencia se debe a la importancia que la Torá les confirió y no a su sabor.
Dentro de los mismos siete frutos existe un orden preferencial que se establece según fueran citados en el versículo, por ejemplo las uvas preceden a los higos, pues fueron citadas primero, y así con todos los demás frutos, aquel que aparece más cercano a la palabra “aretz” –tierra- en el versículo tendrá preferencia a los demás, tanto si aparece cercano a la primera palabra “aretz” del versículo como a la segunda. Por ello, los dátiles preceden a las uvas, pues aparecen en segundo lugar a partir de la segunda palabra “aretz” del versículo, en tanto que la uva aparece en tercer lugar después de la primera palabra “aretz”. Por lo mismo los dátiles preceden también a los higos y la granada, pues la importancia del fruto radica en su ubicación en relación a la palabra “aretz”.
Resulta por lo tanto, que el ordenamiento en la bendición de los siete frutos es el siguiente: La bendición de “Hamotzi lehem min haaretz” antecede a cualquier otra (justamente debido a su importancia es necesario tapar el pan en Shabbat en momentos en que se pronuncia el Kiddush –santificación sobre el vino- para aparentar que no hay pan en la mesa sobre el que bendecir primero, como ya se ha aclarado en las halajot del Kiddush, ya que el orden preferencial en las bendiciones rige exclusivamente si ambas especies se hallan delante de la persona y desea comer ambas, pero no es necesario esperar a que traigan la especie que es necesario adelantar en la bendición. Sigue a la bendición de Hamotzi la bendición de Bore Mine Mezonot, sobre las tortas o masas producidas con harinas de trigo, y posteriormente las que están hechas con harina de cebada, ya que el trigo aparece primero en el versículo. Posteriormente sigue la oliva, a esta la siguen los dátiles y después las uvas, los higos y por último las granadas. Después continúan todos los frutos del árbol y una sola bendición de Boré Peri Haetz será suficiente para todos los frutos de árbol que se consuman (a menos que su intención al pronunciar la bendición fue no comer otro fruto, como lo aclaramos oportunamente).
Si por error hubiese adelantado la bendición de Bore Peri Haetz a un fruto que aparece más atrasado en el versículo, por ejemplo si bendijo Haetz sobre la granada y tiene delante de él higos, o incluso si bendijo sobre un fruto que no pertenece a las siete especies, por ejemplo una manzana, y tiene delante suyo frutos de las siete especies, no debe repetir la bendición ya que el ordenamiento de las bendiciones de estas siete especies no es restrictivo sino procedente sólo en principio –Lejatehilá-.