Fecha de la Halajá: 28 Kislev 5770 15 diciembre 2009
La persona que ve un rayo debe pronunciar la siguiente bendición: Baruj Ata……Melej Haolam, Osé Maase Bereshit. Quien oye un trueno debe bendecir: Baruj Ata…..Melej Haolam, Shecohó Ugburató Malé Olam. Estas bendiciones deben pronunciarse en forma inmediata a los respectivos fenómenos climáticos y en ningún caso debe trascurrir un lapso mayor del que se tarda en saludar al maestro, o sea: Shalom Aleja Rabí! después del trueno o el rayo. Si ya hubiese pasado un lapso superior, no debe bendecir y esperará a otro rayo o trueno.
En opinión del Raaba”d (s. XII), estas bendiciones no deben pronunciarse manifestando el nombre de D-os en las mismas (o sea no se dirá ni A-donai ni E-lohenu), sino simplemente se dirá: “Baruj Shecojó Ugburató Malé Olam”. Sin embargo, es opinión mayoritaria entre los primeros grandes comentaristas que la bendición debe pronunciarse incluyendo el nombre divino como se lo hace en todos los demás casos, y rechazaron la opinión del Raaba”d. Así afirma el Talmud (Berajot 40b) Toda bendición que carece del nombre divino y del reinado que este ejerce en el mundo, no se considera válida. Y así lo dictamina Rabí Yosef Caro z”l en el Shuljan Aruj, indicando que es preciso pronunciar estas bendiciones incluyendo el nombre divino así como lo hacemos con todas las demás bendiciones.
El gran erudito de Turquía Rabí Hayim Pontrimoli z”l (s. XIX) en su obra Petah Hadebir, cita que algunos acostumbran pronunciar la bendición correspondiente a los truenos sin incluir el nombre divino, y aún cuando en principio se asombró de dicha costumbre, finalmente escribió que es posible justificar la misma pues siendo que según la halajá es preciso pronunciar esta bendición en un período no mayor que el que se toma para saludar al maestro –Shalom Aleja Rabí- como citamos más arriba, y no todas las personas atienden esta exigencia, asimismo existen otras divergencias con respecto a estas bendiciones que exigen una atención especial, por ello es que se asumió la costumbre de no incluir el nombre de D-os en estas bendiciones, para evitar pronunciar el nombre de D-os en vano si la bendición no resultara válida. De todas formas, termina diciendo el citado comentarista que las personas versadas en la halajá deben pronunciar la bendición incluyendo el nombre de D-os como corresponde hacerlo según instituyeron nuestros sabios
Sin embargo, Rabí Ovadiá Yosef,Shelit”a, rechazó estos argumentos y escribió que teniendo en cuenta que la halajá en este caso es conocida, y tampoco se requiere de gran experticia para determinar estas cuestiones, como evitar que pase demasiado tiempo entre el rayo o trueno y la bendición, es preciso ceñirse a lo que escribieran los grandes comentaristas, incluyendo a Maran en su Shuljan Aruj, y pronunciar esta bendición incluyendo el nombre divino, como originalmente la instituyeron nuestros sabios.