En la entrega anterior, vimos que existen alimentos que preceden a otros en su bendición debido a la importancia que la Torá les otorgó, como en el caso de las siete clases de frutos con que fue distinguida la tierra de Israel. A continuación, veremos que asimismo existe un orden en las bendiciones, que se origina en la importancia de la bendición que se pronuncia.
La bendición “shehacol nihiya bidbaró” –todo fue creado con Su palabra- es un tipo de bendición genérica, pues no posee ningún grado de especificidad. La pronunciamos sobre las carnes, huevos, quesos y en general sobre todos los alimentos que no crecen de la tierra. No es el caso de las bendiciones “boré perí haetz” o “boré perí haadamá” que son más específicas pues se refieren sólo a los frutos de la tierra o del árbol. Por ello, si pronuncia alguna de estas bendiciones, “haetz o haadamá” sobre algún alimento que no crece de la tierra, como el queso o el agua, la bendición no es válida ya que no está bendiciendo ningún fruto de la tierra. Sin embargo, a la inversa sí es válida la bendición, por ej. si bendice “sheacol…” sobre un fruto de la tierra o del árbol, pues esta bendición posee un texto genérico que incluye cualquier tipo de alimento.
En relación al ordenamiento de las bendiciones, si posee delante suyo frutos y otros alimentos que no crecen del árbol o la tierra, debe bendecir primero los frutos. Lo mismo aplica si posee frutos del árbol y frutos de la tierra para consumir, debe bendecir en principio los frutos del árbol pues se trata de una bendición más específica ya que se refiere sólo a los frutos del árbol, y por lo tanto es más importante. Lo mismo rige para la bendición de “haadamá” y “sheacol”, la primera debe adelantarse pues es más específica que la bendición de “sheacol”.
En conclusión, el orden a seguir en las bendiciones es el siguiente: 1) Mezonot 2) Haetz 3) Haadamá 4)Sheacol.
En la próxima entrega nos explayaremos al respecto.