Motzae Shabbat –la salida de Shabbat- en la sinagoga, se encienden las velas de Janucá antes de pronunciar la habdalá –rezo con que se culmina el Shabbat-, para retrasar la salida del Shabbat en lo posible. Y aún cuando la persona que enciende las velas de Janucá está desconectándose de la santidad del Shabbat, toda la congregación presente en la sinagoga que no encienden, continúan en la santidad del Shabbat hasta pronunciar la habdalá.
En su casa, cada persona adelantará la habdalá ya que de todas formas debe encender y por lo tanto está terminando de hecho con el Shabbat, por ello pronunciamos la habdalá en principio en cada casa debido a la regla halájica de “tadir vesheeno tadir, tadir kodem” –o sea el precepto más habitual debe preceder al que no lo es tanto-.
Aquellos que suelen extender su Shabbat hasta el tiempo establecido por Rabbenu Tam, una hora y cuarto después de la caída del sol, también en este Shabbat deben proceder de esta forma, ya que no se trata simplemente de una conducta piadosa sino de una halajá que incluso la dictamina Maran en el Shuljan Aruj.
No se debe pronunciar la bendición de “meoré haesh” –sobre el fuego- de la habdalá, sobre las velas de Janucá, por ej. en la sinagoga, donde estas se encienden antes de pronunciar la habdalá o si por error en su casa encendió las velas de Janucá antes de la habdalá, pues está prohibido usufructuar la luz de las velas de Janucá. Sin embargo, sobre la vela del “shamash” –adicional- que se enciende justamente para su usufructo- se puede pronunciar la bendición de “meoré haesh”.
Con respecto al encendido de las luminarias de Janucá con lámparas eléctricas, según el Rab Ovadiá Yosef, Shlit”a, no se cumple el precepto con este encendido, ya que las lámparas eléctricas carecen de aceite y mechas, y el milagro de Janucá sucedió con el aceite que duró ocho días y se encendió con el mismo el candelabro del Templo que se encendía con mechas. Por lo tanto, aún cuando se puede utilizar para el encendido de las velas de janucá velas de parafina o candelabros con combustión, estos poseen similitud al encendido del Templo que se realizaba con aceite. Existen asimismo otros motivos para prohibir el encendido de Janucá con electricidad, como puede verse en la obra Hazón Ovadia sobre Janucá.
De todas formas, escribe Rabí Ovadia Yosef, Shlit”a, que si por algún motivo la persona carece de velas para el encendido de Janucá, podrá encender con un candelabro eléctrico, siempre y cuando coloque el mismo en un lugar en el que no se coloca durante todo el año, para evidenciar que tal encendido es en honor a Janucá.
Ya hemos citado oportunamente en las halajot sobre el encendido de las velas sabáticas, que a los fines de pronunciar la bendición de “meoré haesh” –sobre el fuego- la salida del Shabbat, se debe contar con un fuego descubierto, no puede pronunciarse sobre la electricidad. Asimismo allí nos referimos a esta misma halajá con respecto a las velas de Shabbat.