Todo alimento que se desea consumir u oler debe asirse con la mano derecha al pronunciar la bendición correspondiente. Así lo dictaminan el Tur y Maran en el Shuljan Aruj.
Escribe el Mordeji (uno de los grandes primeros comentaristas que murió honrando el nombre divino en Nuremberg el año 1254) que de esto inferimos que incluso al bendecir cualquier cuestión ritual debe asirse el objeto con la mano derecha. Esto mismo aplica para el momento de la habdalá –santificación de la salida del Shabbat- debe asirse el vino cuando se pronuncia la bendición del mismo, posteriormente se pasa el vino a la mano izquierda y se toma el perfume con la mano derecha y se bendice, y se procede de la misma manera con la vela. Maran legisla estos conceptos del Mordeji en el Shuljan Aruj cap. 275 Leyes sobre la Habdalá.
No se debe pronunciar la bendición correspondiente a una comida o bebida sino hasta que la misma se halle frente a la persona. Si hubiese pronunciado la bendición y posteriormente le traen la comida, debe recitar nuevamente la bendición. Así lo cita el Talmud Yerushalmi.
Y aunque el alimento sobre el que bendice debe estar delante de la persona, si pronunció la bendición sobre una manzana y probó la misma y posteriormente le traen otra manzana o frutas que tenía intención de comer, no debe repetir la bendición sobre las frutas nuevas (si al momento de pronunciar la bendición no tenía intención de comer otras frutas, debe bendecir nuevamente sobre los frutos que le traen más tarde)
Si desea tomar agua directamente del grifo, sin utilizar un vaso, puede recitar la bendición sobre el agua y tomar de lo que posteriormente manará del grifo, pues en esta situación en la que el agua brotará forzosamente puede bendecir aún cuando no está asiendo en su mano aquello sobre lo que bendice. Y así lo dictamina Maran en el Shuljan Aruj donde cita el Talmud que afirma que se puede bendecir sobre el agua de un manantial que corre frente a él aún cuando el agua que beberá no la toma en su mano, pues su intención al momento de la bendición es beber del agua que corre. Sin embargo, los frutos no es forzoso que se los traigan posteriormente, como ocurre con el agua, por ello no se debe bendecir sobre los mismos sino al tenerlos frente a él y asirlos en su mano.