Dijeron nuestros sabios: Retorna el día previo a tu muerte, o sea que la persona debe preocuparse por retornar en Teshubá un día antes de morir para llegar puro ante el Eterno y salvarse de los sufrimientos del guehinam –infierno-. Le preguntaron los alumnos a Rabí Eliécer ¿Acaso el hombre conoce el día de su muerte? Les respondió más aún es que el hombre debe preocuparse por tornar en Teshubá pues puede morir mañana; y de esta manera permanecerá toda su vida en Teshubá. O sea que Rabí Eliécer desea transmitir el concepto de que el hombre debe meditar sobre la muerte y el momento en que deberá rendir cuentas sobre todo lo que hizo en este mundo ante el Rey de los Reyes. Por ello, debe pensar en la posibilidad de que si continúa con su accionar errado puede dejar este mundo sin realizar Teshubá, lo cual le deparará un amargo final. Por ello es preciso que asuma de inmediato la Teshubá y dedique sus esfuerzos a servir al Eterno, como lo insinúan nuestros sabios, que es preciso recordar el día de la muerte, pues de esta forma incentivará su inclinación por la Teshubá.
Una situación similar nos afecta durante estos días del mes de Elul, cercanos al solemne día del juicio, Rosh Hashaná, en los que la persona debe meditar en que aún cuando durante todo el año estuvo ocupado con las necesidades mundanas, por lo menos estos días debe dedicarlos a alcanzar un mayor grado de espiritualidad. Ciertamente, quién incita durante todo el año al hombre a hacer el mal ante los ojos de D-os, es el deseo que una parte integral de sí mismo. Resulta de esta forma que el hombre se gobierna a sí mismo, como afirmara el sabio (ver la obra Totzot Hayim de uno de los primeros grandes comentaristas) quien dice: Fui vendido como esclavo a esclavos, y no me gobernó sino mi deseo. Pues el hombre servidor del Eterno, que gobierna sus pasiones y sus instintos, es verdaderamente libre. Sin embargo aquel que es manipulado por sus instintos, lo gobiernan las corrientes externas y no presta atención a que cada año debe presentarse a juicio ante el Eterno, Bendito Sea, y cada una de sus acciones serán sopesadas minuciosamente, y aún así continúa en la misma situación y no se supera de acuerdo a sus posibilidades, y de todas maneras D-os es tolerante y concede otro año de vida y otro año. Sin embargo, como toda criatura viviente, llegará el momento en que deberá dejar este mundo, y entonces ¿cómo justificará su accinar? Cuando el Eterno le diga: Yo te he dado más allá de lo que debías recibir y aún así no propiciaste ningún cambio, no retornaste en Teshubá. Yo te he propuesto, Retornad a Mi y tornaré a ustedes, pues el Eterno no desea la muerte del malvado, sino que retorne de sus malas acciones. Y cuando la persona medite en estas cuestiones, vigorizará su servicio a D-os y retornará en Teshubá con todas sus energías, pues es una imperiosa necesidad de todos durante estos días, ya que nadie puede escapar al pecado.
Es preciso saber, que no nos desentendemos del hecho que el hombre no puede cambiar su naturaleza en unos pocos días, es inaceptable pensar que un individuo lleno de pecados e inclinaciones negativas logrará con el esfuerzo de un solo mes cambiar su ser radicalmente. Pero debe analizar cuales son las acciones que le provocan su derrumbe espiritual, por ejemplo si posee un compañero indeseable, debe alejarse de él; si reconoce su propensión al lashon hara´, instituirá todos los mecanismos necesarios para evitar este pecado, etc. etc. Asimismo asumirá en forma general retornar en Teshubá en todas sus cuestiones y así podrá sostenerse en el servicio a D-os e irá paulatinamente creciendo en el plano espiritual y saldrá exitoso del juicio de Rosh Hazaña y el Eterno le otorgará todos sus anhelos para bien. De esta forma hará que D-os se alegre con su persona así como se alegra un padre con su hijo sabio e inteligente.