RESPUESTA: Ciertamente, en algunos lugares de Francia, se extendió la costumbre de consumir coñac y otras bebidas alcohólicas procesadas a partir de vino de los gentiles, aún cuando dicho proceso fue realizado por gentiles y sin ninguna supervisión rabínica autorizada. Está claro, este consumo está prohibido debido a la prohibición absoluta que surge a partir del vino utilizado en las abluciones idolatras que practicaban los gentiles, y todo vino que halla sido tocado por un gentil, fue prohibido por los sabios, por lo tanto estas bebidas a que nos referimos, coñac, etc. se incluyen dentro de esta prohibición.
Así surge explícitamente de lo legislado por Maran en su Shuljan Aruj, cap. 123 sección Yore Dea, donde escribe los siguiente: El aguardiente –bebida que los Poskim compararon al coñac- procesada a partir del vino de los gentiles, es prohibido su usufructo como el vino mismo de los gentiles. Acota Ram”a al respecto: Licor de vino que se procesa a partir de vino de los gentiles, aún cuando se trata sólo de la exudación del vino, es considerado prohibido como el vino mismo.
Sin embargo, en la obra Otzar Hamijtabim del gran erudito R. Yosef Massas de B.M. (gran rabino de Haifa en los 60-70 y primo del gran erudito R. Shalom Messas de B.M.) escribe justificando el consumo de estas bebidas, basándose en la expresión de Ram”a arriba citada: Pues los procesan a partir de vino Nesej –destinado a las abluciones idólatras-, de lo cual se infiere que esta prohibición aplica exclusivamente si se los procesa a partir de vino utilizado en abluciones idólatras, sin embargo el vino común que procesan los gentiles y que desconocemos si fue utilizado para dichas abluciones, su prohibición no es tan fuerte como para extenderse a los licores que se obtienen de el. De hecho, la idolatría no es común en la actualidad (incluso entre los cristianos no es común que realicen abluciones de este tipo), por ello escribe que, de acuerdo a su opinión, en la actualidad se puede aceptar el consumo de estas bebidas espiritosas procesadas a partir de la destilación de vino común de los gentiles, lo mismo para el coñac.
Sin embargo, esta afirmación es por demás sorprendente, pues la fuente de lo legislado por Maran en el Shuljan Aruj son las responsas del Riba”sh de las que surge claramente que la misma prohibición aplica a cualquier vino de los gentiles, debido a que fueron prohibidos por N.S. y esta prohibición afecta también a los licores que se obtienen de ellos. Asimismo refutó esta conclusión R. Ovadiá Yosef Shlit”a con claros argumentos y prohibió el coñac, el brandy, etc. que no poseen la correspondiente supervisión rabínica, pues todos son procesados a partir de vino de los gentiles, que son prohibidos en forma absoluta.
Al margen de todo lo anterior, es válido agregar que todas las afirmaciones rabínicas arriba citadas se refieren a las bebidas obtenidas de la exudación de vinos del gentil, como por ej. el Arak, sin embargo el brandy, o coñac, en absoluto se produce con la exudación de vinos, lo cual daría lugar a cierta argumentación, sino el mismo es destilado del vino a través de un extenso proceso de cocción y posteriormente se lo añeja durante varios años para que alcance el sabor requerido (Así realmente se produjo el descubrimiento del coñac. Los franceses de la región, coñac, elaboraban vino que exportaban a Inglaterra, los ingleses requirieron de los franceses destilar el vino por medio de un proceso de evaporación de líquidos, hasta lograr un peso inferior y así evitar los altos impuestos que pagaban para ingresar en Gran Bretaña. Los ingleses posteriormente los reconstituían con agua y los vendían como vino, hasta que se desató la guerra y quedó una gran cantidad de vino destilado con los franceses, los que lo conservaron en barriles de vino; después de varios años lo probaron y resultó de un exquisito sabor. Este vino fue llamdo llamado coñac, por la región que lo vio nacer). Estos, se consideran vino a todos los efectos y por supuesto se incluyen en la prohibición de vino del gentil, por lo que resulta claramente legislable la prohibición de estas bebidas sin supervisión rabínica autorizada. Y es preciso exhortar a quienes pretenden alivianar esta prohibición que se abstengan de consumirlo, y tanto quienes adviertan como quienes acepten tal amonestación, serán benditos de los cielos.