Vimos en líneas generales que a partir del 7 de Jeshvan –en Israel- se comienza a recitar la bendición sobre las lluvias en la bendición de Barejenu en la plegaria de la amidá.
Existen al respecto ocho variables halájicas que pasaremos a especificar a continuación.
Afirma el Talmud (Berajot 29) que de haber olvidado recordar las lluvias en la bendición de Barejenu debe repetir la plegaria de la amidá, pues es considerado como si olvidó pronunciar una de las bendiciones. Y así lo dictaminan el Ramba”m y el Shuljan Aruj cap. 117.
De todas formas, si recuerda que no pronunció el párrafo sobre las lluvias en medio de la bendición barejenu, comenzará la misma nuevamente e incluirá este párrafo hasta completar la bendición. Si hubiese llegado hasta la parte final de esta bendición, es decir que pronunció la primera parte de la bendición, Baruj Ata A-donay y todavía no concluyó la bendición, podrá concluir la misma diciendo “lamedeni jukeja” y de esta forma pronuncia un versículo de los Salmos y su bendición no será considerada en vano y podrá comenzar nuevamente la misma para incluir el párrafo sobre las lluvias.
Si ya hubiese concluido la bendición y no comenzó la bendición siguiente podrá recordar las lluvias allí mismo antes de comenzar la siguiente bendición. Asimismo podrá recordar las lluvias en la bendición de Shomea Tefilá.
Según el Talmud, si ya pronunció la bendición barejenu y no recordó las lluvias y continuó las demás bendiciones, podrá recordar las lluvias en medio de la bendición de Shema Kolenu, pues en dicha bendición se pueden agregar todos los pedidos que la persona posee. Si se recuerda al terminar la bendición de Shema Kolenu, antes de comenzar la bendición de Retzé con la que se comienzan las tres bendiciones finales de la amidá, podrá recordar las lluvias allí mismo.
Sin embargo, si ya comenzó la bendición de Retzé, en tanto no culminó la plegaria de amidá podrá regresar a la bendición barejenu para recordar las lluvias.
Si ya ha terminado la amidá deberá necesariamente repetir la misma.