En el tratado de Eruvín (página 40b) se afirma que, al ver una fruta nueva que se renueva de año en año, se debe bendecir Shehejeianu en el momento en que se ve dicha fruta. E incluso si la ve en la mano de su compañero o si la ve en el árbol, bendice por ella Shehejeianu.
Sin embargo, las autoridades halájicas y Marán en el Shulján Aruj (sección 225) escribieron que en nuestros tiempos se acostumbra a no recitar la bendición de "Shehejeianu" sino hasta el momento en que se va a comer de la fruta. Varios motivos se han expuesto en las obras de los jajamim con respecto a esto, sobre por qué se adoptó la costumbre de bendecir únicamente al momento de comer y no al momento de verla. El Maguén Avraham escribió que la razón de esto se debe a que, según la postura de nuestros maestros pioneros (Rishonim, como el Smak y otros), respecto a cualquier fruta que la persona ve y tiene la intención de comer posteriormente, debe bendecir por ella solo al momento de la ingesta, ya que el principal disfrute de la fruta ocurre al comerla. Por lo tanto, se habituó a bendecir siempre únicamente en el momento de comer.
De todos modos, si alguien, por la razón que fuere, bendijo sobre la fruta en el momento en que la vio, no vuelve a bendecir después cuando va a comer de ella, puesto que ya ha cumplido con la obligación mediante la bendición de Shehejeianu que recitó al verla. No obstante, a priori (lejatjila) no es correcto apartarse de la costumbre que fue establecida por los grandes sabios del mundo y que se menciona en el Shulján Aruj, la cual dicta no bendecir sino en el momento de comer.
Sea como fuere, aprendemos de todo lo anterior que el fundamento de la bendición de Shehejeianu fue instituido por el disfrute que la persona obtiene de la fruta, tanto al verla como al comerla. Por lo tanto, quien no disfruta en absoluto de la fruta —por ejemplo, si se le presenta una fruta nueva pero a él no le gusta esa fruta en absoluto, y solo desea probar un poco de ella para conocer su sabor o algo similar, o si la fruta no está debidamente madura y su sabor es muy amargo o muy ácido—, en todos estos casos no debe bendecir Shehejeianu por la fruta. Así lo dictaminó el Gaón Rabí Shmuel HaLeví Vosner (en su obra Shevet HaLeví, Parte 4, sección 25): que quien sabe que no se alegra con la fruta, no bendice por ella Shehejeianu. Sus palabras fueron citadas en el libro Halajá Berurá (sección 225).
Asimismo, aprendemos que, dado que el núcleo de la bendición se instituyó por ver la fruta y por el disfrute de su renovación, resulta evidente que incluso si uno come solo una pequeña cantidad de dicha fruta, de igual manera tiene permitido bendecir Shehejeianu por ella, puesto que disfruta y se alegra al comer la fruta que se renueva de año en año.