Dando continuidad a lo que hemos aprendido sobre el precepto de visitar a los enfermos (Bikur Jolim), debemos analizar si se cumple con la obligación de este precepto a través del teléfono, o si se requiere obligatoriamente ir en persona y visitar directamente al enfermo.
Nuestro maestro el rabino Ovadia Yosef, de bendita memoria, escribió que es evidente que al visitar al enfermo en persona, la persona se impresiona y se conmueve más por su estado, ya que "no es igual escuchar que ver"; a través de esto, el visitante se despierta para pedir misericordia a Hashem por el enfermo con todo su corazón. Y así dijeron en el tratado de Nedarim (40a): "Todo el que visita al enfermo pide misericordia por él para que viva (o para que se recupere de su condición), y todo el que no visita al enfermo no pide misericordia por él".
Explicación del asunto
Es decir, a través de la visita, la persona se despierta a pedir misericordia por el enfermo: para que Hashem mande Su buena palabra y lo cure, y ponga en el corazón de los médicos sabiduría, entendimiento y juicio para conducir sus actos correctamente y apresurar su sanación completa sin que ocurra ningún tropiezo. Como dice el versículo: "Envió su palabra y los curó, y los libró de su ruina". Y entonces, ciertamente su oración está más cerca de ser aceptada, tal como dijeron en el tratado de Shabat (12b): "¿De dónde se aprende que la Shejiná (Presencia Divina) está sobre la cabecera del enfermo? Porque está dicho: 'El Eterno lo sustentará en el lecho del dolor'". Estos motivos los mencionó el Rambán en el libro Torat HaAdam en relación con el precepto de visitar a los enfermos, concluyendo: "Por lo tanto, todo el que visita al enfermo y no pide misericordia por él, no ha cumplido el precepto".
Visita telefónica
Ya hemos mencionado entre los motivos del precepto de Bikur Jolim que sirven para que el visitante observe de cerca el estado del enfermo a fin de asistirlo en todo lo que necesite y similares; todo esto no aplica realmente cuando no se visita al enfermo en persona, sino que se limita a preguntar por su bienestar a través del teléfono.
Por lo tanto, escribió nuestro maestro zt"l (Yajavé Da'at, vol. 3, número 83) que si se puede ir a visitar al enfermo en persona, no se cumple la obligación del precepto en su totalidad mediante el teléfono o una carta. Incluso si sabe que el enfermo no necesita ningún tipo de ayuda material o emocional, de todos modos ya explicamos que uno de los pilares fundamentales del precepto es rezar por él.
El beneficio de la oración junto al enfermo
Aunque la petición de misericordia por el enfermo puede hacerse aun sin estar en su presencia —como cuando se hace una oración de "Mi Sheberaj" en un minyán de diez hombres, cuyo valor es muy grande (ya que donde hay diez hombres rezando reside la Shejiná, como dijeron en Sanhedrín 39a)—, de todas formas la oración en presencia del enfermo es más aceptada. Esto es de acuerdo con lo que dijeron nuestros sabios en el tratado de Berajot (34a): "El que reza por un enfermo no necesita mencionar su nombre, como está dicho: 'Por favor, Dios, sánala por favor'". Es decir, cuando Moshe rabenu, rezó por su hermana Miriam para que se curara de la lepra, no mencionó su nombre en la oración.
Por otro lado en el Zohar sagrado dijeron que sí se deben mencionar los nombres en la oración —como dijo nuestro padre Yaacob: "Líbrame, por favor, de la mano de mi hermano, de la mano de Esav"—, pero el Magén Avraham explicó que esto aplica cuando no se reza frente al enfermo; pero cuando se reza en su presencia, no se necesita mencionar su nombre. Y una oración donde no se menciona el nombre (es decir, realizada ante el enfermo) es la superior, ya que a veces el nombre del enfermo es lo que causa la enfermedad y mencionarlo despierta el atributo de la justicia. Por ende, la oración frente al enfermo tiene una gran ventaja que no existe cuando se reza lejos de él.
Dictamen práctico
Por lo tanto, quien pregunta por la salud del enfermo a través del teléfono no puede cumplir el precepto de Bikur Jolim en su totalidad, dado que una parte considerable del sentido de este precepto es la oración frente al enfermo, la cual es más propicia para traer su sanación. Así lo escribió también el Gaón Rabí Moshe Fainshtein zt”l, entre otros.
Enfermedad contagiosa
Sin embargo, cuando tratamos sobre un enfermo con una enfermedad contagiosa, la persona no puede ir a visitarlo en persona. Por lo tanto, es mejor que llame por teléfono al enfermo para fortalecerlo y desearle una recuperación completa (Refuá Shelemá), ya que al fin y al cabo, de esta manera también se cumplen partes del precepto de visitar enfermos.
De igual manera observamos en varios casos con nuestro maestro el rabino Ovadia Yosef zt"l: cuando su esposa, la Rabbanit z”l, estuvo enferma e inconsciente durante mucho tiempo, de todas formas él interrumpía sus ocupaciones cada día e iba a visitarla para rezar por ella en su presencia. En cambio, cuando enfermaron otros de sus familiares y no podía visitarlos, se limitaba a bendecirlos con una recuperación completa mediante el teléfono.
Y aunque hay quien escribió que no hay que temer tanto al contagio cuando se tiene el cuidado de mantenerse a distancia o similar, de todas formas nuestro maestro zt"l rechazó estas palabras, pues en realidad, incluso ante la duda de un peligro de vida (Safek Pikuaj Nefesh), debemos actuar con estrictez y no tomarlo a la ligera, Dios no lo permita. Así actuaron los grandes sabios del mundo durante las epidemias que ocurrieron en generaciones pasadas.