Halajá para miércoles 3 Cheshvan 5787 14 octubre 2026

ÉSTA HALAJÁ SE EDITA PARA LA ELEVACIÓN DEL ALMA DE

HAJAM YOM TOV YEDID HALEVY BEN ZAKIE Z"L

NEW YORK

Marán nuestro maestro Ovadia Yosef, z.l. – Trece años desde su fallecimiento

Hoy es el día 3 de MarJeshván, el día del fallecimiento de Marán nuestro gran maestro, Rabí Ovadia Yosef, ZT”L. Todos somos sus discípulos, por lo que diremos algunas palabras en su memoria y para la elevación de su alma.

Marán, z.l., fue, como es sabido, un genio inmenso en todas las áreas de la Torá. Algunos dicen que su erudición provino de sus benditos talentos, y es posible que haya algo de verdad en ello. Pero debemos saber que Marán, z.l., destacaba en un punto central que constituye el eje fundamental sobre el cual giraron todas las etapas de su vida: ¡Se exigía a sí mismo sin límites! Incluso cuando parecía que algo era imposible, se esforzaba y entregaba literalmente su alma, hasta que mereció ver los frutos de su labor. Contaremos algunas de estas vivencias:

Jajam Ovadiá se dedicaba al estudio de la Torá de una manera sin par ni igual. Las personas que lo conocían principalmente a través de sus clases veían ante sí a un sabio afable y tranquilo; pero, en su esencia, el estaba verdaderamente preocupado por cada momento de su vida que no fuera en vano. ¡Nunca jamás se lo vio sentado en una silla sin hacer nada! Jamás se sentó simplemente a descansar o a divagar en pensamientos triviales. Siempre, siempre estuvo ocupado en la Torá o en otro asunto vital. Como dijeron nuestros sabios (en el tratado Sucá 28a, respecto a Rabban Yojanan ben Zakai): "Y jamás lo encontró nadie sentado y en silencio, sino sentado y estudiando".

Recuerdo que en el ocaso absoluto de su vida, cuando estaba totalmente quebrantado y maltrecho, muy débil, y hasta le costaba respirar, aun así se sentaba a repasar una y otra vez las Mishnaiot de memoria. Fue constante y coherente toda su vida en cuanto a la importancia de aprovechar el tiempo, porque el tiempo es lo más valioso que tiene el ser humano.

Únicamente debido a la enormidad de su dedicación al estudio de la sagrada Torá, alcanzó unas dimensiones inabarcables en el saber. Cualquiera que esté un poco familiarizado y comprenda la cantidad de material de estudio que estaba grabado en la mente de Marán entiende que esto es literalmente imposible por vía de la naturaleza; un solo hombre no es capaz de abarcar una cantidad de conocimiento tan descomunal.

Tuvo un mérito especial del Cielo: dado que laboró tanto en la Torá —en medio de la pobreza, del asedio y la estrechez, en días muy difíciles—, la Torá le devolvió su amor y se instaló en su corazón. Hashem, le concedió recordar su estudio y alcanzar un grado extraordinario en la sabiduría de la Torá que, en muchos aspectos, no tuvo igual ni par incluso durante cientos de años antes de él.

Estas cosas están explícitamente formuladas en varios pasajes de nuestros sabios, entre ellos en el libro Akedat Itzjak (Sección 6), donde escribe lo siguiente:"Y es un hecho conocido y evidente a la vista que la perfección de la aprehensión de la sabiduría es imposible de alcanzar por el hombre si no es con la ayuda y el auxilio divino". ¡Quien estudia Torá, la Torá misma invierte en él y lo engrandece!

Por lo tanto, Marán, z.l., era un genio en la Torá. Para un hombre tan grande, lo habitual habría sido quedarse en su casa, poner por escrito sus novedades (jidushim), publicar fallos halájicos y, a lo sumo, dar una clase de vez en cuando ante sabios de la Torá. Pero Marán, z.l., salió de sus propios marcos. Como dijo el gran rabino Shlomo Zalman Oierbaj, z.l., el rabino Ovadia Yosef supo merecidamente cerrar los libros cuando fue necesario.

Marán, z.l., dedicó todos sus días —literalmente desde su niñez hasta sus últimos momentos— a lograr transmitir cada vez más Torá y temor al Cielo al público. Amaba verdaderamente a cada uno de los hijos de Israel, y estaba profundamente afligido y preocupado por cada judío que aún no había logrado comprender su propio valor elevado, ni el significado de la vida, ni la misión especial para la cual fue destinado. ¡Sentía en cada fibra de su ser que había allí una gran pérdida! Por eso no escatimaba su tiempo ni su salud; recorría todo el país y el mundo entero para proclamar la palabra de Dios, para hacer que la Torá fuera amada por el pueblo, para transformar a personas ignorantes que no tenían noción de la halajá en hombres de Torá, en personas elevadas por encima del pueblo.

Me relató un gran sabio de la Torá que en su juventud vivía en Or Akiva. En aquel entonces, hace más de cuarenta años, la ciudad estaba llena de gente buena, personas amantes de la tradición, pero el conocimiento de la halajá era ajeno a la mayoría de ellos. Sabían que en el mundo existía el concepto de muktzeh (objetos prohibidos de mover en Shabat), pero casi nadie sabía que había varios tipos de muktzeh y que las leyes entre ellos diferían.

Sabían que la sagrada Torá tenía valor, pero ¿ir todos los días a estudiar Torá? ¡Tal cosa ni siquiera se les pasaba por la cabeza! Aquellas personas se sentaban incluso en días de Shabat a jugar durante horas juegos de backgammon, damas y similares, discutiendo sobre política, pasando el tiempo de esa manera.

Hasta que llegó a la ciudad un enviado de Marán, z.l. Dicho enviado llegó y comenzó a impartir clases de Torá basadas en los folletos Min HaMa'ayan publicados en aquellos años por la red El HaMa'ayan de Marán, z.l., así como de libros como el Yalkut Yosef, que comenzaban a difundirse entonces.

Cerca de la festividad de Shavuot, aquel sabio habló ante el público acerca de que está prohibido encender la luz eléctrica en Yom Tov. El público se sorprendió muchísimo al escuchar esto, ya que su costumbre siempre había sido ser indulgentes al respecto. Comenzaron a discutir con el rabino, hasta que literalmente toda la ciudad empezó a debatir y argumentar sobre si está permitido o prohibido encender la luz eléctrica en Yom Tov. ¡En lugar de discutir si el partido Likud ganaría de nuevo las elecciones o no, comenzaron a discutir sobre asuntos espirituales! ¡Sobre cuestiones de halajá!

Los dirigentes y notables de la ciudad, los gabayim de las sinagogas y otros, decidieron invitar al propio Marán, z.l., a la ciudad para consultarle directamente si está permitido o prohibido encender la luz eléctrica en Yom Tov.

Unos días después, Marán, z.l., llegó a la ciudad, y muchísima gente acudió a escuchar sus palabras: hombres, mujeres y niños. Allí le preguntaron: ¿Está permitido encender la luz eléctrica en Yom Tov? Él explicó las fuentes halajicas ante el público, aclarando la concepción que se tenía sobre el funcionamiento de la electricidad (algunos pensaban que había "fuego" dentro de los cables eléctricos y que este se trasladaba de un lugar a otro). Luego explicó el concepto correcto y concluyó de manera clara que existe una prohibición al respecto. ¡Sus palabras llegaron directo al corazón! ¡Fueron expresadas con absoluta lógica! Por lo tanto, todos los habitantes de la ciudad aceptaron sus palabras. Y así comenzaron a estudiar cada vez más, a crecer en Torá y a convertirse en verdaderos hombres de Torá. Esto cambió radicalmente a una generación entera y, hasta el final de los tiempos, decenas de miles de personas transformaron por completo su forma de ser, todo gracias a Marán, z.l.

Debemos aprender de Marán, z.l., a valorarnos a nosotros mismos y a nuestras vidas. A valorar el tiempo y a creer que está en nuestras manos lograr grandes y maravillosas obras. ¡Nosotros también podemos estudiar! ¡Nosotros también podemos hacer merecer al público! ¡Nosotros también podemos educar a nuestras familias bajo los cimientos de la Torá! ¡Nosotros también podemos ser personas elevadas por encima del pueblo! ¡Nosotras también podemos ser personas nobles! Cada uno es capaz de cumplir su función única.

Aquí en Halajá Iomit nos esforzamos mucho, durante décadas, por hacer merecer al público y difundir el camino especial de Marán, z.l. No escribimos solo fallos halájicos, sino que explicamos las normativas y sus raíces, que es la esencia del estudio de la Torá, agudizando así la comprensión en cada detalle. Y todo esto proviene de la fuerza de Marán, z.l., quien apoyó la difusión de la Torá de esta manera porque vislumbró con su clarividencia la importancia de estas cosas.

Por eso nos dirigimos desde aquí a todos los estudiantes de Halajá Iomit: por favor, procuren dar una mano a fomentar más la tora. Actualmente estamos invirtiendo en mejorar el sitio web con la ayuda de Dios, tanto en su aspecto visual como en su contenido, pero los necesitamos a todos ustedes. Cada uno y cada una pueden hacer merecer al público recomendando a sus amigos y familiares que se inscriban y se unan a los estudiantes de Halajá Iomit, para que mediante este estudio, personas que estaban vacías de Torá se conviertan verdaderamente en hombres de Torá, cambiando su comprensión y sus acciones de la noche a la mañana a través de un estudio breve.

Que el mérito de Marán, z.l., nos proteja a ustedes y a nosotros, que Dios colme todos los deseos de sus corazones para bien, y que merezcamos ver la redención completa y la resurrección de los muertos. Amén, que sea Su voluntad.

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