Pregunta: Soy Cohen y vivo en una aldea Israelí. No hace mucho, a un amigo que cría chivos le nació un cabrito primogénito de madre y me fue obsequiado ¿Qué debo hacer con el mismo?
Respuesta: El primogénito de madre de una especie pura, posee santidad y, según la halajá, debe ser obsequiado a un Cohen; este precepto rige aún en la actualidad que carecemos lamentablemente del sagrado Templo, y es un deber para el dueño consagrar esta cría diciendo: hare ze kadosh –este animal es sagrado-; y aplica esto tanto en la tierra de Israel como fuera de ella.
El dueño del animal no lo debe entregar inmediatamente al Cohen sino debe conservarlo unos días y entonces podrá obsequiarlo al Cohen (ver Shuljan Aruj Yore Dea cap. 306).
En épocas del sagrado Templo, el Cohen llevaba consigo el animal al patio del Templo y allí lo degollaba –Shejitá-, sin embargo en la actualidad que no disponemos del sagrado Templo no se puede practicar la Shejitá al primogénito animal. Por lo tanto, la única solución viable es permitirle al animal pastar a campo abierto hasta que sufra algún defecto que lo descalifique para ser ofrecido en el altar; por ej. que pierda un ojo o que se le parta una pata, etc. y entonces se lo puede sacrificar y comer su carne. (se debe verificar el defecto que descalifica al animal como sagrado por medio de tres estudiosos del tema).
Ocurrió en cierta ocasión con Rabí Rubén Katz z”l, rabino principal de la ciudad de Petah Tikva, quien era Cohen, le apareció un cabrito atado a la puerta de su casa, y en una lámina de plata se leía la siguiente inscripción: Primogénito animal, obsequio para el rabino principal. Y debido a que el rabino no pudo hallar otra solución para el animal, se vio en la necesidad de alquilar una parcela de terreno de la Yeshiva de Lomdje y allí creció el cabrito varios años hasta que finalmente murió.
En relación a nuestra pregunta, partiendo de la base que el Cohen debe permitir que el animal pastoree en un campo abierto hasta que sufra un defecto que lo descalifique, y esto en ocasiones es sumamente engorroso, podrá el Cohen asimismo obsequiar o vender el animal a un Israel y éste lo conservará hasta que el animal muera o sufra un defecto y entonces podrá sacrificarlo.
Está prohibido esquilar al primogénito animal, y por supuesto no se puede ocasionarle un defecto que lo inhabilite como ofrenda, para poder sacrificarlo. Tampoco se lo puede utilizar en ningún tipo de trabajo como el arado, etc.
Teniendo en cuenta que en la actualidad es sumamente complicado ocuparse de un primogénito animal, los campesinos judíos suelen asociarse con un no judío antes que el animal que está por dar a luz un primogénito tenga la cría, o sea se la transfiere al gentil una parte del animal que nacerá, de esta manera, según lo establece la ley de la Torá, el primogénito animal no posee santidad alguna, pues para ser considerado primogénito animal –bejor behema- debe pertenecer íntegramente al judío. Por lo tanto, al poseer el gentil parte en la madre que procreará al primogénito, éste no posee santidad alguna pues pertenece parcialmente al no judío. Y es sumamente meritorio asociar a un no judío en la propiedad de la hembra que eventualmente procreará a un primogénito para impedir que el mismo se santifique y de esta forma evitar que otros violen dicha santidad al utilizar el animal en trabajos prohibidos. (ver al respecto Shuljan Aruj Yoré Dea cap. 306 otros detalles al respecto).