Deberá ponerse especial atención en eliminar cualquier elemento que interrumpa el contacto del objeto con el agua –Hatzitza-. Por ello, al sumergir el objeto se lo debe sostener suavemente, pues de asirlo fuertemente se estaría interrumpiendo el contacto con el agua. De todas maneras, puede mojarse las manos con el agua de la Mikve previamente y entonces no será necesario evitar asirlo con firmeza, pues las aguas de la Mikve toman contacto con las de su mano y por lo tanto se unen a cada parte del objeto.
Cuando sumerge en la Mikve objetos nuevos, debe poner atención en eliminar las etiquetas que pueden constituir una Hatzitza –interrupción del contacto con el agua-.
(Sin embargo, no todo lo que se halla sobre el objeto constituye una Hatzitza a los efectos de la Tebilá, sino solamente aquellas cosas que no desea que permanezcan sobre el objeto, y existen al respecto numerosos pormenores halájicos, similares a los que aplican a la Netilat Yadaim –lavado ritual de manos- y a la Tebiláde la mujer; por ello, será apropiado eliminar todas las etiquetas de los objetos, incluso aquellas que declaran “cristal”, y le otorgan mayor importancia al objeto, es opinión de R. Ovadiá Yosef eliminarlas previo a la Tebilá.
Si existiera óxido sobre el objeto, deberá ser eliminado.
Asimismo el estuche que contiene la hoja del cuchillo deberá abrirse a fin de permitir que el agua tome contacto con toda la hoja metálica.
Objetos que ya han sido sumergidos de acuerdo a la halajá y se mezcló entre ellos un utensilio que no fue sumergido, por ejemplo si adquirió un juego de cubiertos nuevos y los llevó a la Mikve para sumergirlos, y posteriormente se da cuenta que uno de los cubiertos no fue sumergido y se halla mezclado entre los demás que sí lo fueron, hay quienes opinan que no necesita volver a sumergirlos y hay quien opina que todos requieren Tebilá. Según la opinión de nuestro maestro R. Ovadiá Yosef Shlit”a, se los deberá sumergir sin berajá, pues la obligación de sumergir los objetos en una Mikve es de la Torá y en tanto se presente una duda se deberá actuar de manera estricta, solo que en relación a la berajá decidimos en forma más indulgente, pues en este caso aplica el principio de que ante la duda en las berajot estas no se repiten, ya que se trasgrediría la prohibición de pronunciar el nombre de D-os en vano.
De todas formas, si se tratase de objetos de vidrio, se podrá obviar incluso la Tebilá, pues siendo que la Tebilá de los objetos de vidrio es una obligación rabínica, no de la Torá, se acepta una mayor tolerancia.
Y aunque existen fuera de Israel numerosos judíos que poseen fábricas de objetos para la comida, de todas formas, de acuerdo al principio conocido de que todo aquello que se separa de un grupo pertenece a la mayoría, en este caso la mayoría de fabricantes es gentil y por lo tanto debemos asumir que los objetos provienen de esa mayoría y todos los objetos fabricados fuera de Israel deben ser sumergidos en una Mikve e incluso bendecir sobre esta Tebilá. Y aunque generalmente decidimos en caso de duda que no se debe reiterar la berajá, como lo aclaramos más arriba, y en este caso aparentemente nos enfrentamos a la duda de que quizás los objetos provengan de un fabricante judío, por lo que estarían exentos de la Tebilá y por ende la bendición sería en vano, sin embargo Rabí Ovadiá Yosef Shlit”a escribió que debido a que poseemos una clara indicación de la Torá de guiarnos de acuerdo a la mayoría –en este caso de fábricas-, resulta que la obligación de sumergirlos en una Mikve es claramente un precepto de la Torá y por lo tanto se puede sumergir estos objetos con la correspondiente berajá.