Halajá para martes 24 Tevet 5780 21 enero 2020              

ÉSTA HALAJÁ SE EDITA PARA LA ELEVACIÓN DEL ALMA DE

HAJAM YOM TOV YEDID HALEVY BEN ZAKIE Z"L

NEW YORK

Fecha de la Halajá: 24 Tevet 5780 21 enero 2020

Categoría: General


VIUDAS Y HUERFANOS II

Pregunta: Me desempeño como moré –maestro- y tengo una alumna huérfana ¿cómo debo proceder con ella si se comporta en forma no adecuada? Por otro lado, una de las maestras del plantel es divorciada ¿existe alguna prohibición especial de no hacerla sufrir?

Respuesta: En la entrega anterior vimos sobre la prohibición de la Torá de hacer sufrir a un huérfano o una viuda, sobre los que la Torá se expide en forma específica para evitar su sufrimiento o pesadumbre.

Escribe Ramba”m (Leyes sobre Pensamientos cap. 6) “Debe la persona poner suma atención en su relación con los huérfanos y las viudas, pues son personas sumisas y dolientes aún cuando poseen poder adquisitivo, incluso con los huérfanos del rey y su viuda debemos cuidar nuestro trato, como está escrito, Todo huérfano y viuda no someterás.

Y continúa Ramba”m explicando cómo la persona debe comportarse con ello, debe hablarles con suavidad y tratarlos con respeto y no debe afligirlos con el trabajo o con un trato duro. Y debe cuidar su dinero más que el suyo propio. Quien los provoca, los hace enojar o los aflige, los perjudica monetariamente o los somete de alguna forma, transgrede una prohibición de la Torá, más aún si los golpea o maldice. Y el castigo por dicha conducta está explícito en la Torá Y los mataré con la espada. Una alianza realizó con ellos el Señor del mundo, que en cualquier momento que clamen ante El serán oídos, como está escrito, Pues si clamar clamará a Mi lo oiré pues Misericordioso soy Yo.

De todas formas, es obvio que si existe la necesidad de amonestar al huérfano en su propio beneficio es preciso hacerlo, como continúa el Ramba”m diciendo, Esta prohibición de someter o afligir al huérfano rige exclusivamente cuando quien lo hace lo hace en beneficio propio, mas si lo amonesta o castiga para que aprenda Torá o un oficio, no aplica la prohibición. De todas formas, no debe comportarse como lo haría con las demás personas, sino debe tratarlos con mayor respeto y consideración, pues D-os es Quien lucha por ellos. Y a estos efectos son considerados huérfanos tanto de padre como de madre.

Explica Ramba”m que son considerados huérfanos a efectos de la prohibición arriba mencionada mientras dependan de alguna persona mayor para desenvolverse que realice sus cuestiones. O sea que no existe una edad predeterminada para estos efectos, pues mientras la persona sufra la falta de la imagen materna o paterna y requiera de alguien que los supla y se ocupe de él, continúa considerándose huérfano aún cuando haya cumplido dieciocho años.

La Mejilta –comentario rabínico de la época de la Mishna- explica que así como no se debe hacer sufrir a un huérfano, no se debe afligir a ningún ser humano, como cita esto Rash”i (Shemot 22). Pues no intención de la Torá prohibir sólo la aflicción de los huérfanos ya que a cualquier persona está prohibido afligir o someter, sólo que lo huérfanos son individuos mas débiles y desprovistos y por ello la Torá los menciona en forma especial.

Por ello, se debe ser más cuidadoso con las personas que sufrieron algún padecimiento o tragedia y están más sensibilizados. Como afirma el Talmud (Baba Metzia 59) Debe el hombre ser cuidadoso en no afligir a su esposa, pues su llanto es fácil y la aflicción se produce más rápidamente. O sea, debido a que la mujer es más sensible que el hombre es preciso ser más cuidadoso en no hacerla sufrir, pues se aflige fácilmente y su plegaria obtiene respuesta, como vimos más arriba con respecto al huérfano.

Por ello, en cierta ocasión Rabí Ovadia Yosef, z”l explicó que todo lo que la Torá expresa duramente con respecto a la viuda puede aplicar asimismo a la divorciada, pues también ella se encuentra dolida y sufriente.

Para finalizar, citaremos un episodio que ocurrió con el Hafetz Hayim (Rabí Meir Hacohen z”l de Radin, autor de la obra Mishna Berurá), en cuyo barrio residía una viuda en una casa alquilada, pero debido a su indigencia no alcanzó a pagar el alquiler de la vivienda. El dueño de la misma, se presentó una dura noche de invierno y en medio de gritos la expulsó de la casa y la dejó en la calle. Dijo el Hafetz Hayim, durante mucho años esperé a ver cuál sería el final de aquel hombre tan cruel. Después de 10 años, este hombre fue mordido por un perro que padecía de rabia y contrajo la enfermedad. Tras agravarse la misma, el hombre deambulada por la calles de Radin gimiendo como un perro y con la baba deslizándose de su boca y todo el mundo se alejaba de él. Finalmente falleció como uno de los hombres más despreciados. D-os, en su misericordia expíe los pecados de pueblo de Israel. Amen.

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Pregunta al Rav