Pregunta: Nuestra madre, en su testamento nos encomendó no compartir los siete días de duelo, por su fallecimiento, con uno de sus hijos o sea un hermano nuestro, no hablarle ni compartir ningún evento festivo familiar con él. Es preciso señalar que nuestro hermano es una persona temerosa de D-os y buen hombre, que por ciertas circunstancias tuvo una mala relación con nuestra madre.
Respuesta: Escribe el Ro”sh (Responsas cap. 15 inc. 5, citado por el Tur cap. 240) que el hijo que recibe de su padre una orden de no tener trato con cierta persona y no disculparlo por lo que le hizo, si este hijo decide que realmente desea perdonar a dicha persona y desea reconciliarse con él pero teme trasgredir la orden de su padre. No tiene que temer trasgredir el testamento del padre, ya que este no tiene potestad para encomendar al hijo trasgredir un precepto de la Torá y en este caso, odiar a otro judío se estará cometiendo un pecado pues no se puede rechazar u odiar a otro judío a menos que se lo vea trasgrediendo la Torá adrede.
O sea, aún cuando la Torá nos encomienda honrar a nuestros progenitores tanto en vida como tras su fallecimiento, teniendo en cuenta que el evitar dialogar con otra persona se considera una expresión de odio hacia el otro, lo que representaría una trasgresión a la Torá, no se debe tener en cuenta la orden paterna, a menos que el otro sea una persona que trasgrede los preceptos en cuyo caso procede la orden del progenitor.
Por ello, el rey David (Reyes 1,2) le encomendó a su hijo Salomón: He aquí que se halla contigo Shim´i ben Guera, de los jóvenes, quien me maldijo vehementemente. Y harás con él según tu sabiduría y no permitirás que baje a su tumba en paz. Y de hecho el rey Salomón cumplió con el testamento de su padre.
Ahora, teniendo en cuenta lo que habéis declarado, que vuestro hermano es una persona temerosa de D-os y buena persona y mala relación con vuestra madre se originó en cuestiones ajenas, no procede acatar el testamento de vuestra madre. Y debéis conservar la relación de hermanos con cariño. De todas formas, es apropiado que tratéis de influenciar sobre vuestro hermano para que se acerque a la tumba de vuestra madre y le pida disculpas.
Por ello y teniendo en cuenta que vuestra madre se halla en el mundo de la verdad y allí ella misma entiende que la orden que encomendó en su vida terrenal no es válida ni positiva acepta que se imponga el sentimiento de hermandad y cariño entre hermanos.