Como vimos en la entrega anterior, la vela que se encendió para Shabbat no puede manipularse incluso una vez apagada. Tampoco puede movilizarse el vaso u utensilio que la contiene, pues al haber entrado en Shabbat encendida y por lo tanto en condición de muksé –todo lo que es prohibido manipular- permanece en esa condición hasta la salida del Shabbat.
A continuación veremos si es posible condicionar, al encender las velas de Shabbat que se podrá manipular las mismas una vez apagadas.
Existe una opinión entre las grandes autoridades de los primeros tiempos, adhieren a la misma el Ramba”n, Rashb”a y otros, que si se condiciona poder movilizar el vaso o la bandeja en la que se encendió las velas de Shabbat después de que estas se apaguen, puede efectivamente hacerlo, y así lo dictamina Maran (Sh. Aruj cap. 279 inc. 4)
Sin embargo los Tosafot y el Or Zarua entienden que esta condición no es válida, y así lo dictamina Ram”a en sus acotaciones sobre el Sh. Aruj.
Escribe nuestro maestro Rabí Ovadia Yosef z”l (Hazon Ovadia tomo 1 folio 259) que a los efectos halájicos los sefaradim siguen la opinión de Maran y por lo tanto aceptan la condición para movilizar la vela de Shabbat una vez apagada, en tanto que los ashkenazim que obedecen los dictamenes de Ram”a lo prohíben.
Sin embargo, se debe acotar que incluso según la costumbre ashkenazi que prohíbe movilizar las velas condicionándolo desde la víspera, podrán manipular la bandeja o el vaso de la vela si esto es necesario pues se necesita el lugar en el que están encendidos o si necesita la bandeja misma. (Hazon Ovadia Ib. Folio 261).
Esta condición no es necesario hacerla cada Shabbat sino una vez por año. Y el Pele Yoetz (responsas halájicas) escribe que en su casa solían hacerlo en Shabbat Tshuba, o sea el Shabbat que media entre Rosh Hashana y Quipur.